Gustavo Canevaro, momentáneo presidente de la Cámara Argentina del Libro, no resistió lanzar una diplomática sonrisa hacia los antiguos participantes de la CAL, ahora en la CAP. La CAL iba a tener en estos días renovación de autoridades, pero cuando se realizará se sabrá hoy en una asamblea que busca reformar el estatuto de esa entidad.
A 33 años de su fundación, la Cámara de Publicaciones pasó este año de 30 asociados a unos 80 editores, exportadores, importadores y distribuidores. Ahora participan de la CAP: Planeta-Emecé, Bertelsmann-Sudamericana, Santillana-Alfaguara, Fondo de Cultura Económica, Estrada, Atlántida, SM, Ediciones B, Paidós, A-Z, Norma-Kapelusz, Tusquets, Catálogos, Océano, Médica Panamericana, Long-seller, Vergara & Riba, entre otros; grandes cadenas de librerías, Yenny, Cúspide, Distal, Dickens, Lucas, Libertador, y distribuidoras como Riverside.
«En la medida en que la institución ha crecido hemos creado una cantidad de comisiones, entre ellas la que es nuestro vínculo con la CAL», comentó Manuel Rodríguez a este diario, «porque el problema es cómo defender el libro, no cómo pelearse».
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