Los viajes de Michael

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«Volver al futuro» representó, a mediados de los años '80, la bisagra entre el cine fantástico de viejo formato y lo que sería, de allí en más, la cantera de las más variadas experimentaciones técnicas a la que se entregó Hollywood a partir de la década siguiente.

Producida por Steven Spielberg y dirigida por su hombre de confianza, Bob Zemeckis, la película dio lugar más tarde, gracias a su éxito, a la producción de dos secuelas, que no alcanzaron la gracia de la original. Sin embargo, la tercera parte fue una ingeniosa parodia de western, género cuyo serio riesgo de extinción quedaba puesto de manifiesto, humorísticamente, en esa visita de los protagonistas a otro momento del pasado.

Protagonizada por Michael J. Fox y el científico loco Christopher Lloyd, la serie «Volver al futuro» no fue otra cosa que la reelaboración, en términos de Spielberg, del clásico tema del viaje en el tiempo, innumerables veces tratado en el cine de ciencia ficción, la comedia y el drama. La estética de la época seleccionó un antiguo DeLorean como el vehículo equipado para los traslados de Marthy McFly: en el primer capítulo a los años cincuenta, cuando se conocían sus padres, luego al futuro, en donde los hijos del protagonista corrían peligros, y finalmente al Lejano Oeste. El último capítulo no llegó a tener la misma repercusión de público y Spielberg, tal como hizo con Indiana Jones ( aunque siempre amenazó con una nueva parte), decidió mantener la saga en una trilogía.

La actual edición remasterizalas tres partes y añade, como bonus, un cuarto DVD para fans, con reportajes, backstages y miradas retrospectivas.

Marcelo Zapata

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