18 de diciembre 2007 - 00:00

Lucy y Jorge Orta: un arte de alerta

Proyección de imágenes precolombinas en Venecia 1995, del argentino Jorge Orta, quien junto a su pareja, Lucy, exhiben en Italia obras en las que vuelven a alertar sobre tragedias actuales como la guerra de Irak o la inminente crisis del agua.
Proyección de imágenes precolombinas en Venecia 1995, del argentino Jorge Orta, quien junto a su pareja, Lucy, exhiben en Italia obras en las que vuelven a alertar sobre tragedias actuales como la guerra de Irak o la inminente crisis del agua.
Acaba de inaugurarse una exposición de Lucy y Jorge Orta en la Galería Continua de San Gimignano, Italia, uno de los lugares paradigmáticos entre Milán y Florencia. En exhibición hasta fines de enero de 2008, presentan algunas de las últimas obras de la pareja en las que han planteado el diálogo entre ética y estética vinculado a temas cruciales como el hábitat, el nomadismo, la diversidad de comunidades.

Los Orta se conciben a sí mismos dentro de una de las figuras del artista contemporáneo, como provocadores y activistas frente a los problemas de hoy.

En «Aldea Antártica» reflexionan sobre el concepto de migración, el territorio y sus límites, un proyecto en el que están comprometidos desde comienzos de los noventa. Es una instalación compuesta por carpas, bolsas de dormir, banderas e inscripciones serigrafiadas de la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948. La instalación, concebida como un espacio simbólico, había sido presentada anteriormente en la Península Antártica, en las cercanías de la base científica Marambio.

  • Proyectos públicos

  • Se exponen también «Fallujah» acerca de las atrocidades de la guerra en Irak y «Orta Water» sobre la inminente crisis del agua. «Drink Water» fue una instalación acompañada con una serie de proyectos públicos en la Fundación Bevilacqua La Masa, en la Plaza San Marco, simultánea con la inauguración de la Bienal de Venecia. En esa ciudad, más que en ningún otro lugar del mundo, se tiene conciencia del futuro problema ecológico: el agua.

    La pareja Orta, que comparte un compromiso de vida y de creación, imagina el día en que será necesario depurar y distribuir el agua del Gran Canal, transportándola en vehículos especiales o simplemente en pequeñas botellas distribuidas en la calle. Es el contraste entre los objetos como enormes juguetes y la propuesta de una versión casi apocalíptica, que oscila entre el juego y el temor, la diversión y la preocupación social, la inocencia y la conciencia crítica del presente. Características propias del arte actual cuando se propone vincular al espectador con los sucesos de hoy: promover lo estético, pero también las preocupaciones ecológicas.

    Se propusieron comunicar a través del hecho artístico el posible estado de emergencia generado por el agotamiento del recurso natural más importante. Transformaron cada galería de la Fundación veneciana en un espacio metafórico que incluía objetos, esculturas, textos y sonidos vinculados a la creciente inquietud por la distribución y purificación del agua; y cada día un convoy de unidades móviles navegaba los canales y la laguna de Venecia purificando y distribuyendo agua. La muestra incluyó equipos de distribución del agua potable y triciclos motorizados.

    El título del conjunto, «Drink-water», es la traducción de Bevilacqua, el nombre del centro cultural donde esta instalación singular tuvo lugar (en uno de los vértices de la Plaza San Marco). Los artistas se propusieron ilustrar el problema del agua de modo tangible para incrementar el cambio de conducta de los consumidores.

    Una vez más, Lucy y Jorge Orta pusieron en práctica algo que los caracteriza: la movilización colectiva de actores ajenos al sistema del arte. En esa ocasión fueron químicos, diseñadores, economistas y teóricos de la causa ecológica. La obra tomó la forma de un todo integral desde el proceso de su preparación: el diseño hecho en París, Londres, Eindhoven y Treviso (al norte de Venecia, en tierra firme), así como los debates y seminarios complementarios en esas ciudades.

    Lucy, inglesa (1966) se graduó en la Nottingham Trent University (1989). Interesada por las nuevas tecnologías e innovaciones vinculadas a lo textil, se integró a la Maison de la Mode en París, donde diseñadores y artistas exploran posibilidades en el diseño experimental. Sus propuestas surgen de los problemas económicos y políticos actuales. Así, en 1992, creó su roparefugio, a la manera de una arquitectura corporal que diera respuesta al desasosiego frente a un entorno hostil. Realizó obras como «Arquitectura con alma», objetos que respondían a una visión crítica de las áreas más sensibles de la sociedad señalando la necesidad de cambio y sugiriendo alternativas. En su trabajo «Nexus Architecture» un grupo de personas vestían trajes conectados unos a los otros, formando estructuras modulares que se relacionaban con el concepto de vínculo social.

    El rosarino Jorge Orta (1953), estudió arquitectura y bellas artes. Desde los años 80 cuando se instaló en París, comenzó a experimentar con proyecciones de imágenes a gran escala, en colaboración con distintas ciudades confrontando signos e imágenes para iluminar espacios míticos. Una de sus intervenciones fue «Huellas sobre los Andes», en el Machu Picchu, en la que evocó el pasado indígena y el hispánico, rescatando la fuerza política y económica de los imperios americanos y europeos de ese entonces. Fue una actividad pública y de acceso libre, y como las anteriores se financió con fondos estatales y privados; lo que también llevó a cabo en España y Francia.

    Al recobrar mitos, símbolos rituales, tradiciones sacras y valores populares, Orta puso el acento en la creatividad del hombre para confrontarla con quienes la disminuyen y retacean desde los centros de poder que no se preocupan por la cultura. Hizo lo mismo cuando fue el representante argentino en la Bienal de Venecia de 1995, y el curador de la muestra, el autor de esta nota. Proyectó imágenes precolombinas en el Canal Grande entre San Marco y el Puente del Rialto. Alquiló una embarcación, que iba de un sitio al otro sin interrupción y utilizó como telones de fondo las fachadas de los palacios venecianos, durante las primeras quince noches de la Bienal.

    Expusieron en la Tirana Biennale 3, Albania, con su obra «Sweet Taboos» (2005); y en la Bienal de Valencia en España (2003). En el 2006 participaron en la IX Bienal de La Habana, y expusieron «Orta Water 03», en la sede de Beijing de la Galeria Continua; y finalmente presentaron «This is America!», en el Centraal Museum de Utrecht, Holanda.

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