«Yo era un joven fotógrafo que luchaba por abrirme camino durante el segundo año en el que impartía un curso, titulado Fotografiar el desnudo, en la New School/Parsons de la ciudad de Nueva York. La escuela facilitaba los modelos».
«El 12 de febrero de 1979 entró por primera vez en mi estudio una joven tímida y callada, la modelo que iba a posar desnuda en mi clase de fotografía de aquella tarde. Dijo que era bailarina. Se llamaba
Pasamos un tiempo juntos, no mucho, y luego cada uno siguió su camino. Ella andaba abriéndose paso en la vida y no podía quedarse quieta ni un momento. En aquellos tiempos, no recuerdo que comentara nada acerca de cantar; eso llegó más tarde. Pasaron unos cuantos años y la vi un día andando en bicicleta por Houston Street, en Nueva York, y la saludé con la mano. Paró e intercambiamos unas frases. Aquella fue la última vez que hablé con ella».
«En 1985, mientras trabajaba en mi tercer libro, vi la cara de