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4 de abril 2008 - 00:00

Malba abrió su año con la estupenda Tarsila do Amaral

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«A Negra », «Abaporu » y «Antropofagia », tres de las obras más emblemáticas (y conocidas) de las ochenta que integran la extraordinaria muestra «Tarsila viajera », con la que el Malba inició su temporada 2008.
El Malba inició su temporada 2008 con «Tarsila viajera-Obras 1918/1933», importante exposición organizada por la Pinacoteca del Estado de San Pablo y Base 7 Proyectos Culturales.

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Integrada por 80 obras entre pinturas y dibujos, tiene carácter retrospectivo y su curadora es Regina Teixeira de Barros, una experta en el tema que en su momento tuvo a su cargo la revisión de los textos publicados en el valioso libro editado por el Banco Velox en homenaje a los 50 años del Museo de Arte Moderno de San Pablo (MAM).

Provenientes de colecciones públicas y privadas de Brasil, las obras cubren sus primeros años en San Pablo, sus estudios en París y su actividad al retornar a su país y por la que se «busca profundizar un ángulo específico de su producción, el papel que juegan sus viajes, el desarrollo de su repertorio visual y su consiguiente inmersión en un proyecto mayor de investigación sobre las raíces de Brasil».

Asociadas a Tarsila do Amaral (1886-1973) están las expresiones «proyección del color local», su «caipirismo» o campesinidad y, como lo señaló Mario de Andrade en 1929, «un sentimentalismo intimista lleno de ternura y de sabor fuerte».

El recorrido se inicia con pinturas de 1922, imágenes de París, San Pablo, Segovia, paisajes urbanos de carácter impresionista influenciados por las Academias Julien y André Lhote, momento decisivo en el que hace una gran revisión de su dibujo. Viaja por el interior de su país con el grupo modernista en el que estaba Oswald de Andrade que se enamora de ella, se convierte en paisajista, utiliza el rosa, el azul, colores de las ciudades pequeñas, considerados vulgares que en el poema de Carlos Drummond de Andrade se traducen así: «placer de mis ojos donde te encuentres/azul y rosa y verde para siempre».

Viaja nuevamente a Europa con Oswald de Andrade, conoce a Lèger, Blaise Cendrars, Eric Satie, Jean Cocteau, entre ellos están los modernistas brasileños, Anita Malfatti, Do Rego Monteiro, Di Cavalcanti.

Hacia 1924, su pintura recibe influencias del cubismo que lo considera el «ejercicio militar» del artista moderno y su obra va adquiriendo un carácter constructivo. Otra vez París, vida de sociedad, de vestidos de Poiret, de Patou, de exposiciones en galerías de renombre, la pareja «Tarsiwaldo» viaja por toda Europa y se casa en Río de Janeiro en 1926.

Debe señalarse que Tarsila siempre llevaba libretas donde registraba y bosquejaba los lugares visitados; es así que el paisaje brasileño se convertirá en su tema central y que a partir de 1928 aparecen fantásticos, cargados de simbología en relación a historias y recuerdos de su niñez.

De 1924 se destacan «Carnaval en Madureira», « Morro da Favela», de color exacerbado, colores primitivos y espontáneos del interior brasileño o, por ejemplo, «Sao Paulo», donde ya se avizora el progreso industrial.

Un punto alto de su obra es el que se considera «pau-brasil metafísico/onírico» en la que aparece «Abaporu» (1928), nombre compuesto que significa: Aba: hombre, poru: que come.

«La figura de pies enormes plantados en el suelo brasileño al lado de un cactus sugirió a Oswald de Andrade la idea de la tierra, del hombre nativo, salvaje, antropófago». Esa criatura monstruosa generó el famoso Manifiesto Antropófago en 1928: «Sólo la antropofagia nos une. Socialmente. Económicamente. Filosóficamente. Tupí or not Tupí, that is the question». Rebelión contra la colonización y una síntesis del futuro arte brasileño que sumaría el concepto a la visión local. Esta obra, junto a «A Negra» (1928), imagen de la fertilidad y « Antropofagia» (1929, constituyen las tres obras más famosas de la artista, y en esta oportunidad se exhiben conjuntamente.

Hacia 1929 llega el fin de los «roaring twenties» y el de su matrimonio con Oswald de Andrade; comienzan sus dificultades financieras. En 1931 inicia un viaje a la Uniòn Soviética con el médico Osorio Cesar y sus experiencias le inspiraron obras como «Operarios» y «Segunda Clase», de temática social.

En 1933 comienza su participación en muestras importantes, tanto en su país como en el exterior, y en ocasión de la fundación del Museo de Arte de San Pablo (1947) como en el de Arte Moderna (1948). Fue seleccionada para la I Bienal de San Pablo en 1951, para la XXXII Bienal de Venecia (1964), se suceden importantes retrospectivas; su cotización, especialmente de obras de la década de «pau-brasil metafísico/onírico, así como la de otros modernistas comenzó a elevarse a partir de la implementación del mercado de arte en Brasil hacia principios de los 60.

Durante la muestra se desarrollarán diversas actividades de extensión cultural, visitas guiadas, cursos, conferencias, conciertos y mesas redondas. (Av. Figueroa Alcorta 3415). Clausura el 2 de junio.

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