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30 de noviembre 2006 - 00:00

"Mamushka": un bello espectáculo circense

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Un público contagiado del furor por el circo que hay hoy en Buenos Aires, disfruta de este bello espectáculo que mezcla acrobacias aéreas, teatro negro y una amable espiritualidad.
«Mamushka» de M. Sánchez y Pablo Zarfati, por la Compañía Circo Negro. Dir.: M. Sánchez. Int.: C. Gómez, G. Lecce, M. Sánchez y otros. Cantante invitada: M. Ciarla. Musicalización: C. Chrem. (Club de Trapecistas «Estrella del Centenario», Ferrari 252.)

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Tal vez se trate de una moda o de una transición hacia otra cosa, pero de lo que no hay duda es que el circo está viviendo una etapa de rejuvenecimiento y alcance masivo. Este furor que invade Buenos Aires no tiene que ver obviamente con el facilismo de ganarse unas monedas haciendo malabares junto a un semáforo, sino con la necesidad que comparten muchos artistas del rubro de crear espectáculos que apelen a la emoción y a la fantasía y no tanto a las rutinas de alto riesgo propias de la tradición circense.

Así funciona la Compañía Circo Negro que desde el año pasado, y a partir del estreno de «Mamushka», ha ido convocando a un público cada vez más numeroso y heterogéneo. Su especialidad es la acrobacia aérea y su base de operaciones un antiguo galpón cercano al Parque Centenario. Allí funcionó una fábrica textil hasta la década del '80, pero mucho antes, a comienzos del siglo XX, tuvo su sede un grupo de acróbatas ucranianos. Mística no le falta al lugar y a él acuden familias con niños y bebés, fanáticos de las acrobacias aéreas y hasta algunos diletantes que se dejan llevar por las coreografías aéreas, los trucos de teatro negro y la sugerente ambientación musical de Carolina Chrem, que incluye temas de Nina Hagen y Ultralounge, entre otros.

El espectáculo dura una hora y se divide en dos partes. La primera remite a la India, tanto por sus melodías como por las ondulantes figuras que van armando las chicas del elenco con claras referencias a los dioses de la mitología hindú, identificables por sus muchos brazos. La magia de la luz negra transforma a los intérpretes en sombras y tiñe de un azul fluorescente el ambiente que los rodea generando una atmósfera onírica.

Las destrezas aéreas comprenden: cuerda indiana, telas, trapecio y otros recursos que permiten una armoniosa interacción con las coreografías de piso. Algunas escenas se extienden en demasía, pero al menos logran conservar su magnetismo. La segunda parte presenta un tono más festivo y juguetón con cuadros humorísticos de gran colorido y dinamismo, especialmente las rutinas con cintas de gran pregnancia visual. En cambio, la manipulación de objetos y ropa en el espacio (un clásico del teatro negro) luce un poco desprolija.

La directora Mariana Sánchez (ex integrantede La Trup, fundadora de la Escuela de Circo del Rojas y coequiper del payaso Chacovachi durante varias temporadas) ha creado un espectáculo de amable espiritualidad, que hace que el público se distienda y disfrute de lo que ve sin sobresaltos.

La escena final de «Mamushka» es de una gran belleza y no pocos espectadores salen de la función como en estado de gracia.

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