14 de noviembre 2008 - 00:00

Mar del Plata: dos favoritas y un héroe

José Martínez Suárez, mucho más que un presidente de Festival: estuvo en todo, arregló todo, dio la cara por todo.
José Martínez Suárez, mucho más que un presidente de Festival: estuvo en todo, arregló todo, dio la cara por todo.
Mar del Plata - Con dos candidatas firmes, que emocionan al público, y un héroe también firme, ya conocido, termina mañana el festival marplatense de cine. La primer candidata es «Aruitemo, aruitemo» (título de difusión internacional, «Still Walking»), de Hirokazu Kore-eda, hermosa, calma, intensa obra de madurez, y sencillamente describe una amable reunión familiar un día de verano.

La segunda apareció ayer y también es hermosa, intensa, y sencilla, pero nada calma: «Pa-ra-da», de Marco Pontecorvo, excelente relato basado en hechos reales, sobre un payaso que lucha por ayudar a los niños de la calle. El público estalló en aplausos en las dos funciones.

Y el héroe, que parece incansable con sus 83 años y se rejuvenece ante cada desafío, es José Martínez Suárez, el presidente del festival, que recorre las filas de espectadores atendiendo pedidos, obliga a las salas a dar puerta unos minutos antes para aliviar la espera del público, vigila que ciertos pícaros no vendan entradas para las funciones gratuitas (como hicieron los primeros días), sale a dar la cara cuando se cuelga el subtitulado electrónico, o quien debía no revisó previamente una película, un micrófono, un horario, o no envió a tiempo desde Buenos Aires los ejemplares necesarios para la presentación de un libro, etc.

Si la persona encargada olvidó reservar una habitación para el vicepresidente de la Federación Internacional de Asociaciones de Productores de Films, la FIAPF, que es precisamente la entidad que inspecciona los festivales, se encarga Martínez Suárez. Si otra persona encargada mandó pasaje turista para el director Robert Young, de 84 años, y el actor Edward Olmos, que son invitados especiales, otra vez Martínez Suárez da la cara. Y así sucesivamente.

Cierto que una de sus mejores películas se titula, precisamente, «Dar la cara», pero parecería que en estos últimos tiempos hay más gente que antes con mentalidad de empleado público (y muchos lo son, y por tanto seguirán estables), o con mentalidad de «a mí no me corresponde». Ante estos hechos (y varios otros) algunos observadores suspicaces están pensando en un par de teorías conspirativas, y hasta dicen estar reuniendo pruebas al respecto.

Asombrosamente, el hombre tiene fuerza para desfacer entuertos y mantener la chispa y el buen humor. Ayer mismo el historiador Blanco Pazos presentaba, en compañía de Amelia Bence, la nueva edición de su «Diccionario de actrices argentinas».

Antes de darles la palabra, Martínez Suárez anunció que iba a «practicar mis condiciones de cantor popular», e hizo reir a todo el mundo (que lo acompañó de inmediato) cantándole el «Cumpleaños Feliz» a la estrella de los ojos más lindos del mundo. Esto los directores anteriores no lo hubieran hecho.

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