Convencerá a los convencidos, pero quienes piensen lo contrario también podrán apreciar, sólo en algunos momentos del film, su garra de artista como quien aprecia el discurso empecinado de un diputado opositor. Y este ex diputado sabe usar su tribuna, que es el cine. Incluso dedica todo un capítulo a sus antiguos colegas del Congreso, un desquite preciso desde el título («La
El último capítulo, sobre la tercera generación de desnutridos tucumanos, incluye un plano brevísimo pero impresionante de unos niños llevando el cajón de un angelito por la calles barrosas de la villa. Recuerda el epílogo de la primera parte de
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