24 de diciembre 2007 - 00:00

Mercedes Sosa cerró el año rodeada de jóvenes

Ya son muy comunes los conciertos de Mercedes Sosa con infinidad de músicos y cantantes invitados, con una lógica festivalera que se hizo más habitual después de aquel regreso en 1982 con una larga serie de shows en el teatro Opera. Cantar a su lado es un honor y un fuerte espaldarazo para cualquiera; mucho más, para gente que aún no ha logrado un reconocimiento popular. Para estos dos conciertos, que ella misma organizó para despedir el año en el ND/Ateneo, la gran cantante convocó a una larga lista de cantantes, instrumentistas, poetas y compositores que empiezan a forjar una camada interesante dentro del repertorio folklórico.

Apoyados casi exclusivamente en clásicos de siempre y muchas creaciones de sus invitados, desfilaron Alberto Rojo, Bruno Arias, Coqui Sosa, el dúo Orozco-Barrientos, el estupendo armoniquista Franco Luciani, María Eugenia Fernández, Juan Sebastián Garay, Motta Luna, el «violinisto» Néstor Garnica, Nahuel y los poetas -exageradamente encendidos en sus participaciones- Bebe Ponti y Duende Garnica. Sólo hubo un tango: «Nada» por el joven cantor Jesús Hidalgo, que Mercedes Sosa escuchó en silencio.

En el final, se declaró abiertamente una fiesta de patio que marcó todo el espíritu de estos conciertos, cuando la multitud de invitados se unió para hacer temas como «Quien te amaba ya se va», «Canción con todos» o «Río de las penas».

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