3 de octubre 2010 - 00:28

Mercedes Sosa: de Tucumán al mundo, "la voz" sigue cantando

"Cantora", tal como se llamó su último trabajo. Esa sería quizás la mejor descripción para Mercedes Sosa. Su melena negra, su bombo y su poncho pasaron a la historia junto con su voz, "la voz de América", modo en que fue definida a lo largo de su extensa carrera.

La "Negra" nació un 9 de julio de 1935 en Tucumán, con esa sugestiva casualidad del almanaque que ya desde su primer día de vida la relacionó con la historia del país. Desde muy joven comenzó a transitar el camino del folclore, y fue en 1965 cuando se consagró de la mano de Jorge Cafrune en el festival de Cosquín.

Cantó con los más variados artistas, de todos los estilos y fusionó la canción tradicional con el rock. En 1979 sufrió el exilio tras ingresar a la "lista negra" de la dictadura militar y volvió al país en 1982 en medio de la calurosa bienvenida de su público y a poco del regreso de la democracia. Pero tanto en el exterior como al retornar a su tierra construyó una fructífera obra que la llevó a los escenarios más importantes del mundo.

Joan Manuel Serrat, Sting, Charly García, Silvio Rodríguez, León Gieco, Joaquín Sabina, Ismael Serrano, Shakira, Milton Nascimento y Fito Páez fueron algunos de los músicos que la acompañaron.

Recibió el Gran Premio CAMU-UNESCO 1995; el Konex de Platino en el mismo año; el UNIFEM de las Naciones Unidas por su labor en defensa de los derechos de la mujer; fue condecorada con honores en el año 2005 por el Senado de la Nación y ganó dos Grammy Latinos póstumos por su disco "Cantora".

El 4 de octubre de 2009, con su salud debilitada y luego de una internación de varios días, Mercedes falleció. A un año de su partida, ámbito.com recogió el testimonio de tres personas que, desde distintos lugares, la acompañaron a lo largo de su vida artística y personal. Su hijo Fabián Matus y los cantantes Víctor Heredia y Abel Pintos la recordaron con palabras emotivas pero también cómicas.

"Una persona maravillosa, de un criterio inobjetable. Como artista, no son muchas las cosas nuevas que yo tenga para decir de ella. Muy inquieta, buscando siempre sorprenderse a ella misma, todo el tiempo indagando nuevas formas de alianzas y disfrutando de caminar nuevos caminos", definió Fabián Matus a su madre.

Víctor Heredia, quien acompañó a la tucumana en inmensa cantidad de recitales y con el que llegó a grabar un disco, la evocó cariñosamente: "Fue una mujer extraordinaria desde todo punto de vista. No puedo soslayar la enorme vocación que ella sentía por el arte, que la llevó a emparentarse en el escenario con las más diversas posturas musicales. Mercedes cantó con todos y distinguió a aquellos que ella sentía que tenía que distinguir. Yo tuve el privilegio de ser su compañero, su amigo y casi su hijo durante el tiempo que nos conocimos, más de 40 años. Y puedo decir que fue una hermana mayor, una madre, pero sobre todas las cosas una artista incomparable".

Abel Pintos se refirió a la intérprete con sensibilidad pero también con la admiración de un fanático: "Es mi gran referente dentro de la música y una persona que me sensibilizó mucho desde chico. Con su música supo llegar a mis rincones más emotivos. Y si tuviera que describir a Mercedes desde un lugar profesional es una gran cantante e intérprete como pocos".

En su tiempo libre, la artista se entretenía al "leer autores latinoamericanos, mirar televisión y escuchar radio", según Matus. "Era muy casera, disfrutaba de los días que tenía en Buenos Aires", agregó. En la misma línea, Heredia resaltó que "la 'Negrita' se deleitaba con películas y le gustaba muchísimo ver televisión". Al mismo tiempo, destacó que "también disfrutaba mucho de las bromas y de los chistes".

En el marco de los recuerdos de los entrevistados, Fabián se refirió nuevamente al humor de la intérprete: "La mayoría de las anécdotas que tenemos siempre tienen que ver con la responsabilidad. Pero además, era increíblemente graciosa y divertida. Ella tenía una frase que después la empezamos a usar todos. La mamá cuando terminaba un concierto decía: 'Vamos a comer, que hay que dormir apurados para salir mañana temprano'.

El autor de "Sobreviviendo" evocó entre risas otro momento compartido con la cantante: "Recuerdo una invitación que me hizo muy apresurada para que vaya a cantar con ella al Carnegie Hall. Me llamó y me dijo: -'Nene te tenés que venir conmigo así que preparate, que viajás pasado mañana'. Le contesté: -'Mercedes, ¿cómo me decís esto ahora?'. -'Sí, porque se me acaba de ocurrir y me pareció extraordinario, no podés dejar de venir, es un teatro muy importante'. Yo le dije: -'Sí, sí lo conozco'. -'Te cantás dos canciones conmigo y tres temas solito. Quiero que te conozcan en EEUU'. Allí fuimos, y en el ensayo, ella cantó Una canción posible. Al lado mío estaba mi empresario, que me exclamó: -'¡Qué bella canción!'. Cuando le agradecí, me miró y me preguntó: -'¿Pero por qué muchas gracias?'. -'Porque es una canción mía'. Y entonces él me miró y me dijo: -'¿Cuál es? No la reconozco'. -'Una canción posible', contesté. -'¡Ah, pero qué distinta suena en la voz de esta mujer!'. Después nos reímos mucho de eso con Mercedes. -'Para tener empresarios así es preferible tener enemigos', decía ella. Eso motivó, obviamente, que yo dejara de cantar Una canción posible y prefiriera siempre la versión maravillosa que hizo la 'Negrita'".

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