La banda estadounidense de rock pesado Metallica hizo delirar anoche a unos 50 mil fanáticos en el estadio de River Plate, donde el grupo volvió a tocar en el país después de una década para presentar su último disco, "Death Magnetic", y brindó un explosivo concierto.
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En una calurosa noche porteña, el sonido del thrash metal estremeció las bases del Monumental cuando se inició el show con el tema "Creeping Death" y la muchedumbre comenzó a gritar y a saltar enloquecida poco antes de las 21:30.
De la mano de la viola de Kirk Hammett, la batería de Lars Ulrich, el bajo de Robert Trujillo y la voz rasposa de James Hetfield, la liturgia metalera se apropió entonces del estadio, en la tercera visita de Metallica a la Argentina y la primera luego de 11 años de espera.
Cuando la banda rindió tributo a la gente y le regaló algunos de sus clásicos, la noche se tornó única e inolvidable en el barrio de Núñez para miles de fanáticos, muchos de los cuales se habían quedado con las ganas de ver a Metallica en 2003 por la cancelación de un show previamente anunciado.
Con énfasis distorsivo en cada riff y mostrando sus dientes en cada solo, Hammett se destacó junto a Ulrich, Trujillo y Hetfield para concebir una atmósfera frenética, en la que brillaron los "cuatro jinetes del Apocalipsis" en medio de lenguas de fuego, pirotecnia y clamor popular.
"Nos buscamos ser los líderes del género, no pensamos en eso, sólo tratamos de dar lo mejor de nosotros. Cuando nos sentamos a escribir canciones, si nos parecen buenas, las editamos. Así es como funcionan la cosas", aseguró esta tarde el vocalista Hetfield horas antes del concierto.
En una conferencia de prensa en el mismo estadio "millonario", Hetfield se mostró orgulloso de haber formado Metallica hace casi tres décadas junto a Ulrich en Los Ángeles y que la banda siga tocando y demostrando su vigencia, como ocurrió este jueves a lo largo de dos horas y 20 minutos de recital, con más de 20 temas interpretados.
"Cuarenta años", arriesgó Hammet, cuando se les preguntó a los integrantes del grupo hasta cuándo pensaban continuar. "No sé, no pienso en eso -acotó Hetfield-. Veo a otros músicos, como Angus Young, que es una inspiración para nosotros al verlo tan enérgico en el escenario, y la idea es imitarlos".
Anoche, Metallica mostró una potencia similar a la que derrocharon el líder de AC/DC y sus compañeros de grupo también en el estadio de River en diciembre pasado, y deleitó a la gente sobre todo con sus hits "Master of Puppets", "Fade to Black", "Nothing Else Matters" y "Enter Sandman" (el momento de mayor euforia para la muchedumbre).
Con sus brazos en alto y celulares encendidos por momentos, y rebatidos en el descontrolado pogo algunos segundos más tarde, fans de entre 15 y 50 años de todo el país, envueltos en negro y tachas, hicieron oír sus coros a lo largo del show, en el que Metallica recorrió temas de varios de los nueve discos de estudio que grabó desde su formación, en 1981.
De todos modos, la presentación de su nuevo trabajo, "Death Magnetic", ocupó gran parte del concierto y se llevó ovaciones, al ser considerado por sus seguidores como un intento de la banda por volver a las fuentes, con un sonido un tanto más duro y agresivo que en sus discos anteriores.
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