17 de noviembre 2020 - 00:00

Amélie Nothomb y los golpes de efecto

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Tras un satisfactorio encuentro sexual, Reine le anuncia que esa fue la última vez, que se casa. Claude no lo soporta, son cinco años juntos. Ella es ambiciosa, no quiere ser como su madre, sirvienta de su marido. Claude ha demostrado ser un mediocre y ella se casa con un hombre rico. Billetera mata galán. Pero el rechazado buscará revancha. Punto de arranque de una historia que transita por los despropósitos de la emulación, el deseo de figurar, una loca pasión, la aceptación del desamor por una provinciana inocente, ilusionada, y una hija tan sagaz como para no aceptar eso y hacer del desprecio de su padre hacia ella el motor de su odio.

La novela “Los nombres epicenos”, de la belga Amélie Nothomb, se lee en una sentada. Es corta, atrapante, tiene intriga, ritmo y golpes de efecto. Nothomb publica una novela por año y la mayor parte del tiempo, ha confesado, se pasa limpiando el lenguaje, trabajando en un estilo simple, fácil y envolvente. Y lo consigue. Este es un cínico vodevil romántico que se va ennegreciendo hasta una especie de crimen inimputable. Podría ser una película de esas que mientras dura se la pasa bien y al salir uno se dedica a cuestionar todo lo que resulta inverosímil. Algunos críticos han comparado a Nothomb, por su toque de crueldad, con Yasmina Reza; en realidad, en esta novela (como en la anterior “Golpéate el corazón”, que es su contraparte), recuerda a las de Guy des Cars, claro que con toques de actualidad, modernidad, feminismo, perversión y alto nivel cultural.

“Los nombres epicenos” son los que no identifican sexo, como René. Los personajes centrales tiene esos nombres unisex en francés: Claude y Dominique. Y la hija de ambos se llama Epicena. Y Epicena es una obra teatral del isabelino Ben Jonson, donde hay una Dominique y una esposa silenciosa que no es lo que representa. Y está el pez celacanto que prefiere morir durante un tiempo para poder resucitar, como lo decide hacer esa pobre nena despreciada por su perturbado padre. La estrategia de Nothomb es dejar muchas puertas abiertas y puertas para golpear, aunque no siempre lleven a algún lado.

=Amélie Nothomb “Los nombres epicenos” (Bs. As., Anagrama, 2020, 125 págs.)

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