Novelistas: un bien muy escaso

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A juzgar por los últimos concursos literarios de importancia en la órbita hispanoamericana, no sólo no aparecen escritores nuevos sino que cada vez se escribe peor. En un solo día se declararon desiertos el nuevo Premio Tusquets de Novela, que se fallaba en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (México), y el X de Novela Corta 'José María de Pereda'. El presidente del jurado de Tusquets, el argentino Alberto Manguel, dijo que la aparición de una buena novela es «fortuita». En el certamen participaron nada menos que 785 trabajos. En España, el Premio de Novela Corta 'José María de Pereda' también quedó desierto, ya que el jurado (integrado, entre otros, por Almudena Grandes), decidió por unanimidad que ninguno de los 56 originales tenía calidad suficiente. «No es una decisión de desaliento, sino de respeto y fe absoluta en la trayectoria de este premio», dijo la escritora.

También en España, el último premios Planeta no quedó desierto, pero los escritores Juan Marsé y Rosa Regás, miembros del jurado, reprocharon a la ganadora, Maria de la Pau Janer, y al finalista, Jaime Bayly, la «insuficiente calidad literaria» de sus novelas. Marsé dejó su puesto en el jurado de un premio cuyo nivel calificó de «bajo» e incluso de «subterráneo en algunos tramos». Si a eso hay que sumar la poca transparencia del Planeta en la Argentina, donde hasta la Suprema Corte de Justicia falló contra la editorial al sostener la existencia de un acuerdo con el autor Ricardo Piglia para que saliera ganador en una edición del pasado, hay que concluir que pocas cosas huelen bien en la literatura del siglo XXI.

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