16 de mayo 2006 - 00:00

Pascoal: cuando el caos es maestría

Hermeto Pascoal y sujoven esposa Aline Morenaofrecieron un showaparentemente caótico,pero de enorme placerpara quienes entran en eljuego.
Hermeto Pascoal y su joven esposa Aline Morena ofrecieron un show aparentemente caótico, pero de enorme placer para quienes entran en el juego.
Presentación de «O som nosso de cada um». Hermeto Pascoal (piano, flauta, bajo, guitarra, cavaquinho, fliscorno, acordeón, instrumentos varios) y Aline Morena (canto, piano, guitarra, percusión, danza). (La Trastienda, 13 y 14 de mayo.)

Eterna caja de sorpresas. Músico que no encuadra en ninguno de los rótulos conocidos. Artista folklórico y culto, jazzero y pop, improvisador y severo lector de partituras, instrumentista virtuoso -en varios instrumentos- y hombre capaz de sacar sonidos de los artefactos menos esperados. Todo eso es este inefable brasileño nacido en Alagoas hace casi 60 años. Esta vez llegó a Buenos Aires para presentar el material de su último disco, «O som nosso de cada um», el primero que hace con su mujer, la joven cantante, bailarina y multiinstrumentista Aline Morena.

Como siempre, cuesta explicar lo que hace este músico. La dupla «chimarrao con rapadura» -según su propia definición; algo así como «gaúcha con alagoano» o «sureña con norteño»- es capaz de recorrer los lugares más insólitos de la música. Hermeto y Aline se van intercambiando instrumentos y el listado al que recurren es enorme, desde los tradicionales piano de cola, guitarra, fliscorno, bombo, acordeón, flauta bajo o cavaquinho hasta los muchos y más insólitos juguetes infantiles, elementos percusivos aplicados sobre el cuerpo, una pileta con agua o artefactos domésticos. Todo parece estar improvisado, aunque está claro que hay pautas, o un cierto orden preestablecido en el listado de temas. Pero, a partir de allí, lo repentista supera a lo programado. Aline y Hermeto juegan sobre el escenario, dialogan con los sonidos y con las palabras, y van pasando de composiciones de Pascoal -un muy prolífico compositor, aunque no todas sus creaciones tienen el mismo valor- a las referencias y las citas; y hasta se atreven con una versión humorística de un fragmento del aria de «La reina de la noche» de «La flauta mágica» de Mozart. Y no faltó la inclusión como invitada -para integrarse a la misma improvisación de buena parte del concierto- de la entrerriana Liliana Herrero, que sintió el honor de la convocatoria pero también la incomodidad del desorden. Hermeto Pascoal propone siempre -y este caso no fue la excepción- espectáculos para mentes abiertas, dispuestas a la diversión sin mayores especulaciones, con cierto espíritu infantil, con predisposición a lo teatral. Sólo desde esa mirada, el cúmulo de cosas puede transformarse en orden. Y el caos convertirse en genialidad.

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