Ese planteo moral apuntalado por una de las músicas más bellas de toda la historia de la ópera no admite un acercamiento ni superficial ni mediocre. Desgraciadamente, algo de esto ocurrió en La Plata.
La imposibilidad de contratación de auténticos especialistas a nivel internacional para algunos títulos hace que el público -sobre todo el de las nuevas generaciones-caiga en el error de creer que todo está bien y apruebe realizaciones que están lejos del ideal para mediar determinado autor o estilo. Vale el esfuerzo, pero no es suficiente.
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