Casi al modo de un catálogo, ya que no se profundizó en los caracteres ni se penetró en la intimidad de ninguna de ellas. Sólo sabemos lo que nos cuentan. Lo que permite a los autores construir una especie de manual por el que desfilan distintos personajes de la historia argentina, La feminista menciona a
El desarrollo de la pieza, un tanto confuso, se aclara recién al final, cuando las cinco mujeres, balanceándose en las hamacas de su jardín, vestidas de blanco, explican que mágicamente han superado el paso del tiempo para transformarse en testigos de la «lucha hacia la libertad». Hay algunos roces, prontamente subsanados por la dueña de casa. Finalmente, de común acuerdo, marchan todas con sus pañuelos blancos a unirse a las madres de Plaza de Mayo.
Como si se tratara de las antiguas piezas «por encargo», cada una de las actrices tiene un monólogo destinado a arrancar el aplauso, cosa que consiguen a fuerza de oficio.
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