Raquel Welch celebró sus 80 años

Espectáculos

Ya pocos recuerdan a Gina Lollobrigida, la Lollo, estandarte hoy nonagenario de la pulposa “fattoria” italiana de los 50. Sofía Loren, retirada en Ginebra, Suiza, tiene 85. Lo mismo Brigitte Bardot, cuya última aparición pública fue para vestir la casaca amarilla de los opositores a Macron. “¿Qué se hicieron las damas, / sus tocados, sus vestidos, / sus olores?”, decía el poeta, allá en el Medioevo. Pero Claudia Cardinale sigue activa, fresca y elegante, con 82 años, un film en posproducción rodado en su natal Túnez, “L’ile du pardon”, de Ridha Behi, un western-spaghetti en preproducción, “Keoma Rises - The fourth horseman”, de Enzo Castellari, y otro en carpeta, “Piccolina bella”, de Anna Scaglione, drama de una madre contra la mafia calabresa. En todas, es protagonista.

El sábado, Raquel Welch, nacida Josephine Raquel Tejada en Chicago, hija de un ingeniero aeronáutico boliviano y una anglo-escocesa que debe haber sido impresionante, cumplió 80 años. Ganadora de concursos de belleza adolescente, modelo de ropa interior, actriz de reparto, a los 19 años se casó embarazada. De esa época le quedaron el apellido del marido, dos hijos, otro marido, y en 1966 dos películas que la consagraron como sex-symbol: “Viaje fantástico”, donde estaba enteramente vestida pero bien ceñida y convivía con microbios, y “Un millón de años antes de Cristo”, donde estaba semidesnuda y convivía con dinosaurios y otros animales. “La bomba sexual con bragas de piel de mamut”, la definió un cronista.

El resto es más o menos conocido. La bautizaron El Cuerpo, durante una década encabezó redituables entretenimientos, también cintas provocadoras como “Myra Breckinridge”, divague cursilón en que hacía de transexual, y “100 rifles”, donde concretó con Jim Brown el primer beso interracial en Hollywood, ganó un Globo de Oro como la buena de “Los tres mosqueteros”, más tarde también cantó, hizo comedia musical, condujo la serie “Sexo y censura en la pantalla de plata”, programas de gimnasia y otros negocios, tuvo otros dos matrimonios y al parecer se despidió del negocio en 2017 en “Date my dad”, algo así como la hermana canadiense de “¡Grande, pa!”.

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