ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

27 de abril 2006 - 00:00

Rara mezcla de Van Gogh con Juan Gelman

ver más
En un clima de violencia transcurre este extraño experimento teatral, que combina 70 años de historia argentina con Van Gogh y Gelman.
«Un cuartito (un ambiente nacional)» de D.Starosta. Con textos de J. Gelman y V.Van Gogh. Int.: M. De Santo, P. Durán, D. Starosta y otros. Dir.: D. Starosta. Esc. y Vest.: M. Tirante. (Sala Cunill Cabanellas.)

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Hay proyectos que seducen por sus ideas provocativas o por su carácter experimental, aunque a veces ocurre que su concreción en escena no resulta tan eficaz como se podría suponer. Por interesante que resulte el marco teórico elegido o los asuntos que se tomen de referencia, estos pueden quedar disociados del hecho teatral al que dieron origen, como sucede en este nuevo trabajo de Diego Starosta (desarrollado a partir de la beca otorgada por la Akademie Schloss Solitude de Stuttgart, Alemania).

El actor y director se propuso articular en un mismo espacio escénico «Los poemas de Sydney West» de Juan Gelman con algunas reflexiones del pintor Vincent Van Gogh y una rápida enumeración de los últimos 70 años de historia argentina, asociándolos con cuatro conceptos básicos: «soledad, encierro, exilio y refugio» (según indica en el programa de mano). Sin embargo, estos temas no emergen naturalmente de la acción, ni se insertan dentro de una misma vertiente, aun cuando todo el espectáculo se desarrolla bajo el signo de la violencia. Es como si todos estos materiales que dieron vida a «Un cuartito» se resistieran a formar parte de la misma obra.

La puesta está dividida en varios bloques. El primero simula un remate en el que se «liquidan» los episodios más traumáticos de nuestra historia (del golpe militar de 1930 a la débacle económica de 2001). A continuación, los personajes creados por Gelman se pierden entre ráfagas de acciones violentas que diluyen sus voces (el elenco realiza un intenso trabajo físico). También se incluye la proyección de una famosa pintura de Van Gogh, su cuarto en Arlès, intervenida con imágenes que describen el nacimiento y muerte de un pájaro.

El propio Starosta oficia de guía y director citando algunas conmovedoras reflexiones extraídas del diario y la correspondencia del pintor holandés. Pero, una vez concluida la primera serie de bloques, el espectáculo no tiene más para ofrecer. Las acciones se reiteran dentro de un esquema previsible que vuelve eternos los 80 minutos de función.

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias