Reina de Hollywood a los 21 años

Espectáculos

En Hollywood ya nadie duda de que Scarlett Johansson, que saltó a la fama gracias al film «Perdidos en Tokio» de Sofia Coppola, se convertirá en la actriz más cotizada de la década, si no lo es ya. A los 20 años (cumple los 21 el 22 de este mes), y en un medio donde las carreras son cada vez más fugaces y los estrellatos, y sus correspondientes cachets, mucho más volátiles y crueles, en especial entre las mujeres (por caso, Julia Roberts ya abandonó hace tiempo el top ten, y ni qué decir Michelle Pfeiffer y la misma Sandra Bullock, por sólo mencionar dos ejemplos), Johansson crece a pasos agigantados. La agenda de la actriz está hoy saturada. Ayer, «Variety» confirmó que ella será la próxima Lucrecia Borgia en el film de Neil Jordan, acompañada por Colin Farrell como César. En un primer momento, habían elegido para ambos papeles a Christina Ricci y Ewan McGregor, pero el proyecto se había estancado desde 2002. Los contratos de ambos, en cambio, le dieron impulso definitivo a la película, cuyo rodaje se iniciará en abril del año próximo.

Sin embargo, este es apenas uno de los trabajos para Johansson a principios de 2006. El otro, un film de aventuras escrito por Alex Kurtzman y Roberto Orci (guionistas de «La isla»), la mostrarán en su aspecto más sexy hasta el momento en el cine. La película se llamará «Amazona», y allí interpretará a una gladiadora cuyo perfil, se anticipa, recordará bastante la Barbarella de Jane Fonda en los años 60. Su misión será la de vengar la destrucción de su aldea natal llevada a cabo por un comando de bárbaros. En diciembre, Scarlett Johansson será vista en todos los Estados Unidos como protagonista del nuevo film de Woody Allen, «Match Point», película presentada en el último festival de Cannes y a la cual la crítica internacional ha señalado como la mejor de su autor desde «Crímenes y pecados» y «La rosa púrpura de El Cairo». Allen, en su primer film fuera de los EE.UU. (lo rodó en Londres) manifestó más de una vez que esperó a que la actriz estuviera disponible para iniciar la filmación, ya que no quería reemplazarla por ninguna otra, y también anticipó que será la protagonista de su film del año próximo.

En «Match Point», Johansson encarna a una «mujer fatal» de la que se enamora un ex jugador estrella de tenis y actual instructor (Jonathan Rhys-Meyers), aunque ella está enamorada de otro hombre. No se trata, sin embargo, de una comedia neurótica sobre amores no correspondidos, sino de una tragedia sobre la influencia ineludible del azar en los destinos humanos (lo que queda simbolizado, en un momento clave de la película, por una pelota de tenis detenida sobre la red). Otro realizador que encontró en ella el perfil ideal para la femme fatale es Brian de Palma, que le dio el papel central de su policial aún no estrenado «La dalia negra», sobre la novela de James Ellroy. Esta película, un homenaje al extinto género del film noir norteamericano de los años '40, fue uno de los más postergados en la vasta carrera del director de «Vestida para matar» y «Los intocables». Scarlett Johansson llamó la atención por primera vez en Hollywood en 1998 en la película de Robert Redford «El señor de los caballos», en donde interpretó a una adolescente traumatizada tras un accidente de equitación. Aunque esa película la acreditaba, en los títulos, como la de su debut cinematográfico, eso era inexacto. En papeles secundarios, Johansson, nacida en Nueva York, había interpretado antes otros seis largometrajes: el primero, «North», cuando tenía 10 años, e inclusive había formado parte del elenco de la tercera parte de «Mi pobre angelito». Antes de su consagración en «Perdidos en Tokio», la actriz se había ganado todos los elogios de la prensa en su composición de una modesta mucama, modelo del pintor Veermer, en el bellísimo film «La muchacha con un anillo de perla», en el que Tom Wilkinson interpretó al maestro holandés (desgraciadamente, esa película no tuvo estreno comercial en la Argentina). Mundanamente, la actriz también llamó la atención de la prensa por dos de sus campañas constantes desde que su nombre saltó a la fama: en primer lugar, su lucha contra las dietas inhumanas y los riesgos de bulimia y anorexia («Hollywood ha arruinado la vida de muchas chicas, desesperadas por ser flacas a extremos inhumanos», sostuvo más de una vez), al tiempo que se enorgulleció de las «curvas» que muchos de sus agradecidos espectadores pudieron testimoniar en «Perdidos en Tokio».

Su segunda obsesión es la defensa permanente del derecho a la privacidad, y, en consecuencia, su guerra sin cuartel contra la persecución de los
paparazzi. Ese enfrentamiento la ha llevado, en una oportunidad, a protagonizar un desagradable accidente que pudo tener peores consecuencias. Fue cuando hace un año visitó los parques de Disney en Orlando. Acompañada por dos amigos a bordo de un Mercedes, la actriz intentó entrar a uno de los parques como cualquier turista, pero apenas fue identificada por un grupo de paparazzi inició una fuga que terminó con su auto estrellado contra el de una mujer, que también entraba al con dos chicos en los asientos traseros. A los 20 años, pues, un temperamento que también se perfila como complicado.



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