"Rosas rojas...rojas"

Espectáculos

«Rosas rojas...rojas» (Argentina, 2004, habl. en español). Dir.: C. Martínez. Guión: J. Valcárcel. Int.: U. Dumont, A. Zanca, I. Haimovici, M. Dayub, M. Suárez, F. D'Onofrio, I. Lerchundi.

Conviene apreciar este trabajo simplemente como un relato experimental, algo naif y demorado en el tiempo, que a través de una vaga historia medio ambientada hacia fines de los '60 intenta caracterizar poéticamente algunas criaturas sensibles de cualquier época. Prostitutas, un niño, una florista, el dueño de un perro viejo, un viejo poeta que escribe en manteles de papel, tres amigos, algunos clientes. Mezclando épocas, un videasta registra con mucho interés a la florista, que recita y a veces púdicamente se desnuda.

«La florista estuvo siempre. Cuando veíamos a Pasolini, cuando creíamos comprender a Godard»,
dice, aproximadamente, el poeta que escribe en manteles de papel. También este tipo de cine estuvo siempre. Cuando en los '30 Enrique de Rosas y Alberto de Zavalía se tentaron con tristezas que venían de Francia, cuando José Ferreira hizo desde lo hondo del suburbio y en un alto grado de inocencia «Muchachos de la ciudad», y también cuando a comienzos de los '70 Julio Ludueña hizo su experimento musical «La civilización está haciendo masa y no deja oír», que incluía, como aquí, una alegórica rebelión de prostitutas. Estuvo siempre, y siempre se hizo mal, eso también es cierto, pero no hace mal. Su ingenuidad lo preserva. Como se preserva, también aquí, un sentido de la amistad entre los artistas, otra cosa que conviene apreciar en este caso, ya que nace de los sueños de dos personas. El compositor Jorge Valcárcel hizo el libro, la música, y los diálogos que suenan como música. Carlos Martínez hizo fotografía, cámara, y dirección.

Entre ambos encararon el montaje. Luego Valcárcel falleció. Los teatristas recuerdan algunas de sus melodías, el cine apenas la de «El arreglo», que empieza con un paisaje de vías, igual que este film de rosas que deberían ser blancas y rojas, pero son solo rojas. Irregular, más raro que bueno, pero de corazón más bueno que raro.

P.S.

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