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23 de octubre 2008 - 00:00

Se trasladó a Frankfurt la pelea Macri-Kirchner

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Hernán Lombardi
Las administraciones de Mauricio Macri y la de Cristina de Kirchner intentaron sacarse ventaja durante la semana que pasó para representar al país en la Feria del Libro de Frankfurt, la más grande del mundo. El gobierno porteño pertenece a la oposición del PRO a la administración kirchnerista y se inspira, para diferenciarse internacionalmente, en las acciones que emprende la alcaldía de Madrid, en manos del Partido Popular, que es oposición en España del gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero.

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Esa feria de la industria editorial (cerrada al público, salvo los dos últimos días) se realiza todos los años en octubre en el espacio de exposiciones de esa ciudad alemana. La dimensión de la muestra que se hace para permitir las negociaciones entre editores, impresores, distribuidores, escritores, diseñadores y agentes literarios alcanza un tamaño tan grande que sólo es comparable con el salón del automóvil, que se hace cada dos años en ese predio de exposiciones de Frankfurt.

Este año el Ministro de Cultura de Buenos Aires, Hernán Lombardi y el director de comercio Exterior de la ciudad, Enrique Avogadro, dieron un paso inédito para un estado provincial argentino: contrataron un stand de 60 metros para que la ciudad de Buenos Aires esté representada en la feria del año que viene, preámbulo para que en el año 2010 -cuando la feria esté dedicada a la Argentina- cuente con un stand más grande.

El lema de ese stand será «Buenos Aires, ciudad de lectores» y estará acompañada por la presentación de la muestra «Atlas de Borges», que se montará en la misma fecha de la feria en los salones del Instituto Cervantes de Frankfurt. Esa muestra pertenece a la Fundación Borges y se exhibe en estos meses en la Casa de América Latina de París.

En la primera semana de noviembre Mauricio Macri estará en esa ciudad para el acto de clausura de esa colección de memorabilia del escritor, que se instalará en marzo próximo en Berlín y en octubre en Frankfurt. Esa muestra arrancó en Mendoza (Borges se ufanaba de ser doctor honoris causa de las universidades de Oxford y de la de Cuyo) y siguió con mucho éxito en Madrid y ahora en París.

Esta acumulación de actividadeses una respuesta del gobiernoporteño a la actitud de la administración nacional frente a la invitación recibida de la Feria de Frankfurt de 2010. Hasta ahora le ha negado al gobierno de la ciudad una participación en la comisión que organizará el stand argentino y se enredó además en un debate ideológico sobre los temas a desarrollar en la Feria de 2010, que aisló al gobierno de sector editorial y del mundo cultural.

La organizadora del stand del gobierno nacional es la ex subsecretaria de Cultura de las presidencias de Carlos Menem y Eduardo Duhalde, Magdalena Faillace, quien ocupa en la Cancillería el cargo de «Representante Especial para los Temas de la Mujer en el Ambito Internacional». La funcionaria tuvo responsabilidades en el Congreso de la Lengua que se hizo en Rosario hace dos años, acontecimiento cuya organización también fue tema de ácidos debates.

Faillace ha intentado defender sin mucha suerte unos «ejes» temáticos de la representación argentina que, dice, le fueron ordenados por Cristina de Kirchner. En su primera versión no tenían nada que ver ni con la industria del libro ni con la escritura: se trataba de homenajes a Eva Perón, el Che Guevara, Diego Maradona y Carlos Gardel como «emblemas de la argentinidad». Cuando se conocieron las primera manifestaciones de rechazo de los representantes de la industria editorial y de un sector de la comunidad intelectual, Faillace dijo que la Presidente le había ordenado limitarse a esa agenda y que el stand argentino tendría la forma de un laberinto como manera de representar la idea de que para la Argentina es eso, un laberinto (toda una confesión). El rechazo conmovió la posición oficial y Faillace informó que se agregarán dos «emblemas» más, éstos sí comprometidos con el objeto de la feria, que es el libro: Jorge Luis Borges y Julio Cortázar.

Lombardi y Faillace tuvieron agendas paralelas la semana pasada en Frankfurt. El ministro de Macri contrató el stand del gobierno porteño, negoció con el Instituto Cervantes la instalación de la muestra borgiana y acordó con la alcaldesa de esa ciudad una serie de programas culturales en la feria y fuera de ella para octubre de 2009 y de 2010. 

Lombardi también anunció en Frankfurt el lanzamiento de un fondo para subsidiar traducciones, principalmente al alemán, de obras de escritores argentinos jóvenes. Ese fondo se articulará a través de la Fundación Tipa, que además hará una selección de los escritores que viajarán a la Feria de 2009 y la de 2010 -dedicada a la Argentina. El gobierno porteño busca asegurar una representación propia importante en torno del libro para diferenciarse del proyecto kirchnerista para Frankfurt 2010, que concentró el interés de la visita de Faillace en actividades no vinculadas centralmente a la industria del libro (muestras de comics, foros de debate sobre derechos humanos, ciclos de cine, muestras de pintura, de diseño argentino, hasta una exhibición de productos de platería argentina).

Faillace debutó en Frankfurt (nunca había ido en su vida, razón por la cual quizás fue designada por el gobierno) junto al embajador Guillermo Nielsen y un grupo de funcionarios de la cancillería, del Instituto del Cine, de la Fundación Exportar y de las secretarías de Medios y de Turismo de la Nación. Tan nutrida delegación amenazó con propinarle a los alemanes un ciclo de films criollos a ser exhibido a través de la Federación de cines comunales alemanes, en los principales centros urbanos. Ese desafío podría motivar un contraataque del cine alemán con artillería del mismo calibre.

Las dos delegaciones argentinas se reunieron con representantes de Turquía, país invitado este año a la Feria de Frankfurt, para intercambiar experiencias, precios de proveedores, etc. para facilitar la presencia criolla en las ferias de 2009 y 2010. Turquía llevó este año a Frankfurt 150 escritores y gastó, para concretar su representación, alrededorde 9 millones de euros. Faillace ya avisó que el gobierno nacional no dispone de fondos para 2010 pero que confía que con tan variada oferta de entretenimientos que ofrecerá la delegación argentina (habrá de todo, al parecer, menos libros) espera contar con auspicios comerciales.

También dijo que el gobierno nacional espera poder invitar a unos 100 escritores a Frankfurt, si logra los medios para pagar los gastos. Lombardi, más expeditivo, no habló de invitaciones masivas, pero abrió el monedero para contratar el stand de Frankfurt el año que viene y asegurarse la posibilidad de competir con el gobierno nacional en la feria «argentina» de Frankfurt de 2010.

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