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17 de julio 2008 - 00:00

Sobrio cierre de "Sonidos prohibidos"

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«Los sonidos prohibidos». El cabaret. Int.: V. Torres, S. Moncayo, A. Meerapfel (voces) y F. Pérez (piano). (Templo Amijai).

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«Los sonidos prohibidos (Voces silenciadas en el siglo XX) fue un ciclo de cuatro conciertos integrados por todas las creaciones prohibidas por el régimen nazi: obras de cámara de distintos autores, estilos y calidades, que finalizaron con uno dedicado al Cabaret. La música de cabaret tuvo su trascendencia en Europa a partir de los primeros años del siglo XX hasta los primeros estertores de la Segunda Guerra Mundial. El espectáculo de cabaret era una suerte de lo que muchos años después conoceríamos entre nosotros como «café concert». En realidad, las músicas y los textos de las canciones eran bastante superficiales y estaban dirigidos a asombrar mediante el tratamiento de temas amorosos o sexuales y, sobre todo, a divertir al auditorio. De todas maneras, estas expresiones molestaban al nazismo y como consecuencia, los eliminaron de raíz.

La intención del ciclo «Los sonidos prohibidos» fue recuperar esos materiales históricos y darles una nueva oportunidad de ser escuchados por los espectadores contemporáneos, que por insólito que parezca, hoy y en algunos espacios, siguen padeciendo similares atmósferas de intimidación e intolerancia, como en aquel entonces.

Quizás uno de los aspectos más curiosos del ciclo es que se haya realizado en el Templo de la Comunidad Amijai, dandoejemplo de apertura a un género de alguna manera «risqué».

Con una sobria y ascética puesta en escena de Daniel Suárez Marzal, que recuperó los textos con su proyección en una gran pantalla, acompañados por imágenes abstractas, se oyeron las voces de tres destacados cantantes del país como Susanna Moncayo, Víctor Torres y Alejandro Meerapfel, y el piano del excelente Fernando Pérez, todos comprometidos íntimamente con las obras y con su trascendencia dramática. Estupendos en musicalidad e intención, los tres intérpretes ataviados con ropas y maquillajes inquietantes, interpretaron canciones de Arnold Schoenberg, Emmerich Kálmán, Hans Eisler, Paul Dessau, Friedrich Hollander y Kurt Weill entre otros notables silenciados por las huestes de Hitler.

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