Eufórico Mick Jagger con una camiseta brasileña, que lució sobre el final del recital monstruo del sábado en la playa de Copacabana.
Río de Janeiro (ANSA, EFE, Reuters y Especial) - Los Rolling Stones, desde anoche alojados en Buenos Aires en el Four Seasons Hotel (Posadas 1086) para sus recitales de mañana y el jueves en River, ofrecieron el sábado por la noche un mega-recital en Copacabana al que los bomberos de Río de Janeiro calificaron como «un infierno». Hubo seiscientas personas hospitalizadas, cuatro rescatadas del mar por el hundimiento de un catamarán, y hasta se produjo un parto en medio del recital. La policía agregó que 90% de los 600 «rescatados» fue internado por «coma alcóholico para ser atendido en los hospitales», y la policía militar registró tres heridos por arma blanca a causa de resistencia a robos. El Ministerio Público, por su parte, denunció a la alcaldía de Río de Janeiro por no haber previsto un plan de tránsito de emergencia para las ambulancias durante el día del show.
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La policía estimó en 2 millones de personas los asistentes al recital gratuito de «Sus majestades satánicas», mientras que los bomberos lo hicieron en 1,3 millones. Sea lo que fuere, y más allá de la espectacular convocatoria de los veteranos del rock, lo cierto es que ayer hubo medios brasileños que aguaron la posibilidad de un récord: recordaron que, 1994, Rod Stewart reunió, en ese mismo escenario playero, 3 millones y medio de fanáticos, cifra de la que estuvieron lejos de alcanzar los Stones, en un recital por supuesto más pacífico.
Pero, más allá de récords e incidentes, nadie duda de que el show gratuito de la legendaria banda pasará a la historia de la música popular en Brasil. «¡Estamos en la fiesta más grande del mundo!», gritó Mick Jagger poco antes de las 22 del sábado, al iniciar un recital de dos horas con su repertorio clásico y algunas canciones nuevas. La banda abrió con el famoso «Jumpin' Jack Flash». La multitud comenzó a delirar con Jagger, los guitarristas Keith Richards y Ron Wood, y el baterista Charlie Watts, apoyados por bajo, piano, coros e instrumentos de viento.
El sonido tuvo algunos problemas durante toda la noche, pero la puesta en escena fue impecable, con un escenario de 25 metros de alto y 28 de ancho al que accedieron por una pasarela especialmente construida desde el Hotel Copacabana Palace, donde estuvieron alojados.«Aló Brasil», dijo Jagger para recibir a sus seguidores.
El recital continuó con «It's Only Rock 'n' Roll», «You Got Me Rocking», « Tumbling Dice», «Oh No, Not You Again» (del nuevo disco «A Bigger Bang»), «Wild Horses», «Rain Fall Down» ( también nueva), «Midnight Rambler», «Nightime's the Right Time» (homenaje a Ray Charles), «This Place Is Empty» y «Happy» (cantadas por Keith Richards).
No podía faltar «Simpatía por el demonio», con Jagger moviéndose con un estilo que hace olvidar sus 62 años. El tema, según sus biógrafos, está inspirado en ritos que en los años sesenta Jagger conoció en Brasil, durante un viaje exploratorio a Bahía. La relación del músico con Brasil es extensa y, además, tiene un hijo brasileño, Lucas Jagger, nacido de su romance con la modelo brasileña Luciana Jiménez.
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