Vale la pena destacar que desde estas páginas, tanto en tiempos de crisis como de franca prosperidad, subrayamos la posibilidad de que el Estado incrementara su patrimonio con los tesoros del siglo XIX que salen a la venta en los remates porteños, o los que a veces se exportan ilegalmente. Sobre todo teniendo en cuenta que la falta de dinero no es una excusa válida, porque todavía se debe investigar cómo se gastaron cuatro millones de dólares en la estatua de
Teniendo en cuenta que el Bellas Artes es, o debería ser, el organismo legitimador de la calidad y de consagración por excelencia,
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