El éxito de la serie francesa “Ten percent” llevó a Netflix a producir una cuarta temporada, aunque de sólo seis capítulos. La nueva entrega gira en torno a una agencia de representantes de actores, directores y guionistas que intenta subsistir frente a los cimbronazos, primero de la muerte de su fundador, Samuel Kerr, y luego de las internas entre los sucesores. En francés ¨Dix pour cent¨, en alusión al porcentaje que se lleva el representante por cada contrato firmado, esta cuarta temporada es la final, algo sensato pasada la novedad inicial de tener talentos reales haciendo de sí mismos como si fueran clientes de la agencia, como Monica Bellucci, Catherine Deneuve, Francois Ozon, Juliette Binoche o Isabel Huppert, entre otros.
En el primer capítulo, Charlotte Gainsbourg aparece como una actriz que confía ciegamente en el consejo de su agente, Andrea Martel, y acepta protagonizar la película de un amigo director sin haber leído el guión y confiando en el consejo de su representante, quien la anima a hacerla sin haber leído tampoco el libro. En esta temporada aparecen además Sandrine Kiberlain y Tony Parker, el basquetbolista que, en la trama de la serie, se retira de la NBA para interpretar a Otelo en el teatro. Hay guiños y notas al pie que con ironía pintan la actualidad del negocio, por caso, la cada vez más imponente industria de las series como amenaza a la supervivencia del cine.
En el anteúltimo episodio Sigourney Weaver viaja a París. Dueña de un aceptable francés, la protagonista de “Alien” interpreta a una actriz madura cuyos caprichos incluyen que se cambie el guión del film para que su galán sea el joven Gaspar Ulliel en lugar del maduro Bernard Verley, porque ella sólo quería actuar una historia de amor en París con un actor de 35 años. En esta temporada final, las historias de los protagonistas pierden fuerza en relación a las de los actores invitados, en una trama que ya estaba bastante cerrada. No habían quedado demasiados recovecos por iluminar con lo que se hace más clara la sensación de que la producción ha forzado los conflictos. Como sea, quienes la hayan disfrutado antes pasarán un buen rato.
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