Aunque interprete boleros, la filosofía del protagonista de «Suerte » es más bien tanguera: como en el tango de Cátulo Castillo, por más que insiste en querer matarse no le sale ni el tiro del final.
«Suerte» de y por M. Savignone. Colab. artística: V. Iasparra, D. Starosta. Vest.: M. Colombo. Esc.: L. Boselli. Mús.: V. Malagrino. (Belisario Teatro.)
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Morir de amor es un acto anacrónico, un ideal romántico al que hoy nadie relacionaría con un sentimiento puro o con una incontrolable sed de infinito, sino más bien con cierta pobreza de espíritu o baja autoestima.
Fiel al tiempo en que vivimos ( notoriamente inclinado a la satisfacción ininterrumpida) Marcelo Savignone decidió encarar el tema desde un costado tragicómico. El mismo interpreta a un individuo con vocación suicida que tras el abandono de su mujer se comporta como un niño caprichoso y sin tolerancia a la frustración.
Ya desde el vamos, comete el peor de los errores: perseguir a su ex mujer con insistentes llamadas telefónicas. Entre tanto su situación empeora cuando comprueba, irritado, que todos los objetos que lo rodean (desde el timbre de la puerta hasta las hornallas de la cocina) se han vuelto en su contra. Esto da lugar a escenas de un humor muy sombrío en las que se destaca el expresivo lenguaje corporal del actor.
Ante cada nuevo intento de suicidio crece el patetismo de su personaje, apenas atenuado por las canciones que interpreta Savignone a lo largo del espectáculo. Pero aunque se escuche por ahí algún bolero, el comportamiento del protagonista responde a una filosofía más bien tanguera: «Por eso en tu total fracaso de vivir, ni el tiro del final te va a salir», como sentenciaba Cátulo Castillo.
Lo curioso del caso es que este torpe suicida parece más interesado en experimentar con su cuerpo diferentes métodos de ejecución que en alcanzar la muerte. Prueba, por ejemplo, colgarse del techo, tomar veneno, inmolarse por el fuego o ser arrollado por un tren. Ninguna de estas metodologíasfuncionan, pero al menos lo mantienen entretenido y alejado del teléfono.
Savignone -de destacada participación en «La Vuelta al Mundo» de Gerardo Hochman, en el papel de Passepartoutes un intérprete de múltiples recursos. Su energía y comicidad llenan la escena, en tanto que como director ha conseguido que todos los elementos que lo rodean (utilería, proyecciones, banda sonora) dibujen esa franja imprecisa en la que se entremezclan la realidad y el delirio.
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