En verdad, los méritos se reparten: idea, dirección, paisaje y música orientales, guionistas de Uruguay, México y Argentina, actores rioplatenses de primera, fotografía y sonido españoles, también de primera; equipos argentinos, fondos de variado origen, distribución norteamericana.
El sentido del honor, el pudor, y el humor, el discreto medio tono, reservado, ajeno a los discursos (aunque, como al pasar, diga sus cosas) eso sí, son dones claramente uruguayos, que se agradecen. Como se agradece el potenciador encuentro de esos tres señores actores,
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