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20 de noviembre 2007 - 00:00

Tuvo digno cierre el Colón fuera del Colón

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A la Orquesta Estable, dirigida con autoridad por Stefan Lano, y el Coro que conduce Salvatore Caputo se sumaron talentosos solistas para la "Misa de Requiem" que cerró la temporada del Colón en el Coliseo.
«Misa de Réquiem», de Giuseppe Verdi, para solistas, coro y orquesta. Director: S. Lano. Direc. coro: S. Caputo. Orquesta Estable y Coro Estable (Teatro Coliseo.)

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Un gran creador como Verdi no dejó de lado la música religiosa, tal como lo hicieron muchos de los operistas del siglo XIX (Rossini, Donizetti, entre otros no menos significativos), sin renunciar a su impronta dramática. Esta circunstancia los hace especiales y en particular a Verdi, que en su Misa para difuntos -dirigida por él mismo en ocasión de su estreno en 1874- elabora un enorme fresco sinfónico-coral que trae la evocación de su magnífico background operístico.

El Teatro Colón acaba de cerrar su Temporada 2007, en el Coliseo, con una nueva ejecución de la grandiosa creación de Verdi, que fue una de las mejores de los últimos años. Esto gracias a la conjunción del director titular de la Orquesta Estable del Colón, Stefan Lano y del director del Coro Estable, Salvatore Caputo y un apto cuarteto de voces solistas. Lano guió a los instrumentistas de las diferentes secciones de la orquesta con seguridad, disciplina y logrando atmósferas de extrema plenitud, sobre todo, en los «pianissimi» y en los finales de las distintas partes en que se divide la obra. La placidez y el recogimiento de algunos de los segmentos de este gran fresco sonoro contrastaron con el efecto y la solidez del «Dies irae», de impactante clima apocalíptico.

La Orquesta Estable respondió con total eficacia a las indicaciones precisas de Lano, tanto como el Coro Estable a las de su sensible preparador. Caputo logró de la masa coral sutiles matices y la potencia necesaria para la compulsión de las nueve secciones del «Dies irae». La articulación de los distintos segmentos de la obra contó con la eficacia de ambos directores, adecuados a la calidad que una institución como el Colón, aun fuera de sede, exige en sus realizaciones.

Las voces solistas se sumaron al todo y aportaron calidez, dramatismo y emotividad crecientes. La soprano María José Siri, el tenor Enrique Folger (bello timbre lírico que evidenció en un buen «Ingemisco»), la mezzosoprano alemana -Annette Seiltgen y el bajo- barítono Hernán Iturralde constituyeron un cuarteto vocal de calidad acorde a la creación verdiana.

Digno cierre de esta temporada musical del Teatro Colón en el Coliseo, que deberían continuar el año próximo hasta que terminen las obras del Colón.

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