20 de agosto 2007 - 00:00

Twist: "Con agua y música, los títeres se ven mucho mejor"

El titiritero norteamericano Basil Twist trabaja con plataformas acuáticas y acusa influenciajaponesa. Mostrará su obra basada en la sinfonía de Hector Berlioz.
El titiritero norteamericano Basil Twist trabaja con plataformas acuáticas y acusa influencia japonesa. Mostrará su obra basada en la sinfonía de Hector Berlioz.
Basil Twist es un titiritero norteamericano -formado en Francia y Japón- que en diez años de carrera ha contribuido a renovar el género con espectáculos de muy variado estilo y formato. «Symphonie Fantastique», el show que presentará a partir del 21 en la Sala Pablo Neruda del Complejo La Plaza es un buen ejemplo de la versatilidad de este artista.

La famosa sinfonía de Héctor Berlioz propicia un viaje, cuya acción se desarrolla en el agua (dentro de un gran estanque ubicado en el escenario). En lugar de los tradicionales títeres, Twist y sus compañeros manipulan figuras abstractas junto a un gran surtido de materiales (plumas, brillantina, látex, espejos, proyecciones, pelotas de aire) generando así una especie de danza hipnótica. «Symphonie Fantastique» está dirigido a todo tipo de público (niños de 8 años en adelante), dura una hora y sólo se ofrecerá durante 15 días.

Periodista: ¿Cómo se inició en este oficio? Basil Twist: Mi abuelo paterno lideraba una banda de jazz y era también un titiritero amateur. En ocasiones incorporaba a sus shows marionetas de casi un metro de altura que representaban a famosos directores de jazz, como Benny Goodman. El murió antes de que yo naciera y, aunque mi madre también hacía títeres y yo de niño fabricaba los míos, recién sentí que me tenía que dedicar a esto cuando mi abuela me regaló los títeres que había dejado mi abuelo.

P.: Sus montajes tienen cierta complejidad. ¿Qué pasa cuando algo falla ?

B.T. : ¡Esperemos que eso no ocurra! Pero, debo confesar que me pasó algo muy gracioso con este show, cuando lo estrenamos en San Francisco. Poco antes de empezar la función, a uno de los titiriteros se le cayó un títere al agua y yo me tuve que meter en el estanque para poder sacarlo. Justo en ese momento se abre el telón y ahí estaba yo todo empapado.

P. : ¿Qué tiene de particular trabajar con el agua ?

B.T. : Brinda movimientos muy hermosos y extraños. Hace que todo resulte muy dancístico y musical.

P.: ¿Hay alguna historia de base ?

B.T.:
No la hay. Cada espectador proyecta en lo que ve sus propias fantasías. Pero le cuento que la historia que tomó Berlioz es muy sencilla, tiene que ver con un artista que se obsesiona por una mujer y empieza a tener sueños delirantes. En realidad, él hace un viaje a través del opio y empieza a imaginarse cosas raras. Nuestro espectáculo se aleja de esa idea, pero tiene muchos otros recursos para estimular la imaginación.

P.: ¿Realmente es un show para niños?

B.T.:
Siempre que sean mayores de 8 años, si trae niños más pequeños tal vez se aburran pasado un momento. Pero en Nueva York, por ejemplo, hay muchos tipos de público que disfrutan con este show: músicos, titiriteros y niños, a quienes todo esto les parece fascinante y extraño.

P.: Siempre se dijo que los payasos son personas muy tristes ¿Los titiriteros también son un raza especial?

B.T.: Creo que sí. Ante todo, son buenas personas, humildes y muy creativas. Todo lo que tocan cobra vida. A veces, son tímidos y solitarios. Buscan una comunicación indirecta con el mundo. Yo reconozco que de niño era muy tímido e introvertido y los títeres eran un medio para expresarme sin exponerme demasiado. Ellos me protegían.

P.: Se ve que ya superó su timidez porque usted vivió en Francia y en Japón.

B.T. : Así es. Soy el único norteamericano que asistió a la École Supérieure Nationale des Arts de la Marionnette donde pude tomar clases con el gran Philippe Genty. También rescato la obra de Jim Henson, el creador de los Muppets, aunque mi trabajo sea muy diferente a esa línea. Pero mi verdadero maestro fue Minosuke, un famoso titiritero japonés.

P.: ¿Llegó a conocer al Periférico de Objetos?

B.T.: Sí, los conocí cuando vivía en Francia y también pude ver su último espectáculo, «Manifiesto de niños», que es muy diferente de sus trabajos anteriores. Es casi una instalación plástica.

P.: ¿Usted también incorpora elementos siniestros en sus espectáculos?

B.T.: No, a veces introduzco algún elemento sombrío, pero en realidad estoy más interesado en las cosas bellas. Le aclaro que a mí me encanta lo que hace el Periférico, pero yo no quiero trabajar con cosas tristes y oscuras.

P.: ¿Qué sigue después de esta gira?

B.T.
: Regreso a Nueva York para montar «Dogugaeshi» [Twist lo creó durante su estadía en Japón, utilizando paneles deslizantes al estilo japonés y músicos en vivo]. Y voy a empezar a trabajar en el nuevo show de Franco Dragone, ex director de escena del «Cirque du Soleil».

P.: El creó dos espectáculos acuáticos en Las Vegas, «O» y «Le rêve», ambos muy deslumbrantes. ¿Usted se inspiró en ellos?

B.T.: No. Ellos trabajan debajo del agua. Lo que yo hago es diferente y además mi espectáculo se estrenó primero.

Entrevista de Patricia Espinosa

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