Con el correr del tiempo, cada uno de ellos entabla con esa especie de sirena una relación acorde con sus diferentes caracteres. Pero el nudo dramático recién empieza a desovillarse al final. Momento en el cual El comienzo es confuso y el exceso de palabrotas y gestos groseros que buscan la complacencia de un público cómplice, se prolonga innecesariamente y da la impresión de que ese interminable prólogo sirviera de excusa nada más que para lucir la belleza de
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