11 de diciembre 2020 - 00:00

Un notable western con fondo patagónico

Western. Nacho Aguirre recupera uno de los géneros básicos del cine.

Western. Nacho Aguirre recupera uno de los géneros básicos del cine.

western. Nacho Aguirre recupera uno de los géneros básicos del cine.Algo que necesita el cine argentino son mas westerns, ya sea en la forma de las viejas películas de gauchos de Lucas Demare o Hugo Fregonese, o en esta forma más fácil de relacionarse con el público contemporáneo que es el de aquel sur violento de la época de La Patagonia rebelde. En “Lleno de ruido y dolor”, el clima está marcado por las historias que cuentan sus personajes sobre fusilamientos de anarquistas, o la conferencia que da un estudioso de las teorías de Lombroso a policías que se ríen diciendo que, si se guiaran por eso, tendrían que detener a media Patagonia.

Aquí la historia no es del todo política pero si es verídica, y cuenta las andanzas de un criminal llamado Foster y dos forajidos, uno un poco novato pero experto en dinamita, que es el verdadero protagonista de este cruento cuento lleno de desalmados en todos los bandos. Los tres bandidos roban con crueldad una estancia a gente que no está precisamente llena de bondad, y los policías que los persiguen tampoco son monaguillos. El film de Nacho Aguirre tiene todos los condimentos propios de un buen western, incluyendo paisajes sombríos estupendamente filmados por la cámara del talentoso Hans Bonato y con una música casi barroca y rockera más cargada de tonos de Pink Floyd que de Morricone. Es un buen western hecho y derecho que los fans del género no deberían perderse.

“Lleno de ruido y dolor” (Argentina, 2020). Dir.: N. Aguirre. Int.: J. M. Alari, E. Gallardo (Cine.Ar).

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