La pieza es dura y bella. Con palabras sencillas el protagonista revela su historia al sorprendido hombre que ha perdido el tren y le deja una enseñanza: cualquier hecho de la vida por mínimo que sea, debe ser vivido hasta sus últimas consecuencias, porque con él se construye una parte de la memoria. Y cuando puede ser recordado, como lo dice
Lo cierto es que aún existe un público enamorado de la palabra. A él está destinado este espectáculo.
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