25 de noviembre 2008 - 00:00

Una Reina del rock en franca decadencia

Paul Rodgersen lugar deFreddyMercury junto aBrian May,históricoguitarrista de«Queen», enun show dondese extrañó loclásico más delo que secelebró lonuevo.
Paul Rodgers en lugar de Freddy Mercury junto a Brian May, histórico guitarrista de «Queen», en un show donde se extrañó lo clásico más de lo que se celebró lo nuevo.
Presentación de «The Cosmos Rocks». Actuación de Queen + Paul Rodgers. Con Brian May (guitarra, voz), Roger Taylor (batería, percusión, coros), P. Rodgers (voz), Philip Edney (teclado), Daniel Miranda (bajo) y James Moses (guitarra). (Estadio Vélez; 21 de noviembre).

En tiempos de retornos (la Argentina, con «Soda Stereo» y «Los Fabulosos Cadillacs», no ha quedado ajena) vuelven a juntarse grupos que hace tiempo dejaron de tocar con la misma formación. El «mercado» pide «revival», quizá porque las nuevas bandas y las nuevas canciones tienen muchas dificultades para competir en el gusto del público -aún del más joven- con las de antes.

A nadie escapa que «Queen» fue, con Freddie Mercury como voz y cara visible, uno de los grupos más importantes del siglo pasado. Su significación, asociable al sinfonismo de los '70 pero también al pop que dominaría la escena años después, es hoy indiscutible. Y, claro, «Queen» era una de las bandas mejor candidateadas para el regreso, lo que nunca se concretó porque su cantante murió muy joven en Londres, en 1991. Pero eso no amedrentó, sin embargo, al guitarrista Brian May ni al baterista Roger Taylor -el ex bajista John Deacon se bajó hace tiempo y no tuvo ganas de volver-.

Convocaron a un muy buen cantante -ex Bad Company, ex Free-, británico como ellos, para sumarse e hicieron un nuevo disco »The Cosmos Rocks»para actualizarse y salir de gira. En el marco de ese tour, «Queen» llegó por segunda vez a Buenos Aires - la anterior había sido en 1981, para actuar en el mismo estadio de Liniers-; pero puestos en comparación, la distancia entre ambos shows es infinita.

Aquel «Queen» tenía una inocencia que hoy se ha perdido, y la tecnología carecía del desarrollo de estos tiempos. Por eso, los experimentos sonoros de antes parecían tener un sentido que en el presente no iguala siquiera el majestuoso comienzo con juegos de sonidos e imágenes. Pero además, obviamente, ya no está Mercury, y es necesario hacerle un lugar en estos tiempos a este trío que, en rigor, conserva nombre y muchos temas de la lista, pero que es definitivamente otra cosa. Rodgers, dueño de una voz potente y prolija, estuvo cómodamente a la altura de las circunstancias. Tuvo su espacio individual con canciones de su propio pasado, hizo varios de los títulos del nuevo álbum pensado a su medida, y se adaptó con profesionalismo y respeto a muchas de las antiguas canciones de la banda.

Los coros y los solos de May y de Taylor pusieron el toque de leyenda a esta «Reina» versión 2008. La banda de sesión que se sumó al tour -teclado, bajo y otra guitarra- cumplió con lo necesario en estos casos. Sonaron muchos de los temas del pasado -«Hammer to Fall», «Tie Your Mother Down», «Fat Bottomed Girsl», «I Want it All», «39», «We will Rock You», «Show Must Go On», «We are the Champions»- y muchas veces -con esfuerzo de emoción- fue posible reencontrarse con lo querido. Y estuvo Mercury presente en las más de dos horas de concierto: en el recuerdo de su voz inigualable y de su presencia enormemente carismática, y en las pistas, para dos memorables apariciones en «Love of my Life» y «Bohemian Rhapsody».

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