Antonio Gasalla
es uno de los
secretos del
éxito de
«Cristina en el
país de las
maravillas», la
revista que
lidera la taquilla
de una
temporada
veraniega
prácticamente
sin funciones a
sala llena y con
varias
suspensiones.
Gestos de preocupación y el sugestivo mutismo de los productores que este año prefieren no opinar del tema son datos más que elocuentes para describir la crítica situación que atraviesa la actual temporada teatral de Mar del Plata. Hasta ahora, este verano redituó 40 por ciento menos aproximadamente que la temporada 2007, en todos los rubros. Y si en febrero no bajan los precios se teme que el nivel de consumo descienda aún mucho más.
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Dejando de lado el tema económico (inflación y otros deterioros) y la desproporción entre costo y prestaciones que se vivió este año en toda la Costa Atlántica, se podrían esgrimir otras tantas razones para explicar las bajas recaudaciones de boletería. Para empezar enero tuvo un récord de días sol y además se vio afectado por el cambio horario que entró en vigencia el 30 de diciembre. Con tantas horas de luz diurna y actividad playera no había mucha gente dispuesta a ir a cenar o al teatro con sol. No hubo por lo tanto funciones a sala llena, pero en cambio proliferaron los shows callejeros con gran oferta de músicos, cantantes e improvisados humoristas que se concentran en la peatonal y luego pasan la gorra.
Hubo también varias suspensiones por falta de público. El domingo pasado se levantó el show que Don Omar (el mayor exponente del reggaeton) iba a ofrecer en el patinódromo de Mar del Plata. También el grupo Vox dei y la cantante Marcela Morelo debieron suspender sus presentaciones en el teatro Roxy. Pero éstos no son los únicos casos de escasa convocatoria. Valeria Lynch que suele reunir multitudes, esta vez no logró llenar el Radio City.
Hasta las cena-show del Casino Central han perdido continuidad. Es realmente asombroso que en plena temporada no haya una programación diaria en un sitio tan emblemático de Mar del Plata. Según dicen, se trata de pura cautela. Para el mes de febrero se anuncian únicamente dos cenas-shows una con la participación de la Porteña Jazz Band y la otra con César Banana Pueyrredón.
En el ranking de recaudaciones sigue primero el espectáculo «Cristina en el país de las maravillas» que encabezan Nito Artaza, Antonio Gasalla y Luciana Salazar. El público delira con Gasalla y, cuando éste sale a saludar en el cuadro final caracterizado como la abuela, con pollerita y una toca dorada, se lo ovaciona de pie. En ese momento se abren las puertas del teatro para que los transeúntes espíen el éxito que tiene este espectáculo y se arrojen sobre la boletería.
Para muchos, la gran sorpresa de esta revista la dio Luciana Salazar. «Nadie creía que fuera capaz de mover un pelo», comentó a este diario un productor del medio, que prefirió no identificarse, «pero la verdad es que baila muy bien. Las coreografías le exigen un gran esfuerzo físico con muchas contorsiones y vueltas en el aire». Probablemente ése sea uno de los pocos efectos benéfico de los bailes televisivos de Marcelo Tinelli. Según la Asociación Argentina de Empresarios Teatrales, el segundo puesto en recaudaciones es para «Incomparable», la revista de Miguel Angel Cherutti y Carmen Barbieri; pero, según otras fuentes, dicho lugar le correspondería en realidad a «Art», la obra de Yasmina Reza, que protagonizan Ricardo Darín, Germán Palacios y José Luis Mazza, oficialmente ubicada en un tercer puesto.
Volviendo a la dupla Cherutti-Carmen Barbieri, aún no se sabe si debutarán en Buenos Aires tal como se seguía anunciando hasta ayer, aunque también ayer se vio a Barbieri en varios programas chismosos de TV hablando de sus fuertes desavenencias con el cómico que lidera la compañía.
En cuarto y quinto lugar de recaudaciones se ubican «La jaula de las locas», con Roberto Carnaghi y Miguel Angel Rodríguez, y «Tres versiones de la vida», con Luis Luque, Fernán Mirás, Carola Reyna y Andrea Bonelli. Ileana y Juan Carlos Calabró no cumplieron con los pronósticos previstos en relación a su «Calabró más Calabró, the family show». Recuerde el lector que en la temporada anterior la actriz llegó a ofrecer hasta cuatro funciones por día en el Teatro La Campana. Pero este año, pese al cariño que le sigue prodigando la gente a ella y a su padre, abundan las butacas vacías. Y eso que Ileana sigue repartiendo tiramisú en la puerta del teatro y hasta incorporó la variante «pescado frito», en alusión a la refinada contienda que desató Moira Casán cuando calificó de «cornalito» a la vedette Celina Rucci, por ser «un pez que nada lejos de las estrellas de mar».
Otra que inventa trucos para captar más espectadores es Graciela Alfano. Ya es costumbre que se instale en boletería para vender ella misma las entradas. La obra es la misma que el año pasado («Gatos callejeros») ahora remozada por su nuevo director Omar Calicchio y con otro título, bastante menos vendedor: «¿Y la obra cómo se llama?».
Nadie entiende por qué « Extraña pareja» de Neil Simon, con Carlos Andrés Calvo y Pablo Rago, volvió a la costa por segunda temporada consecutiva. La semana pasada suspendieron las funciones de Villa Gesell por falta de público y las de lunes y martes en el Teatro Güemes de Mar del Plata tienen muy poca repercusión.
Hay quienes sospechan que el romance entre Rago y la españolizada actriz Anabel Cherubito (que salió desnuda en tapa de «Playboy» de enero) obedece a una artimaña publicitaria para convocar más público. Como decía otro escéptico productor, hace unos días: «Si Rago actúa en Mar del Plata y ella está trabajando en 'Míster New York' en plena calle Corrientes ¿Cuándo es que se encuentran para darse un beso?».
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