En medio de la multitudinaria despedida a Carlos "Indio" Solari, una escena conmovió a la comunidad ricotera y logró destacarse entre las miles de historias que atravesaron el velorio del músico.
El velorio se realizó en el Polideportivo José María Gatica de Villa Domínico, Avellaneda, y se extendió hasta la madrugada del lunes.
El Indio y Viru se casaron en 1988 y en el 2000 recibieron a Bruno, su único hijo.
En medio de la multitudinaria despedida a Carlos "Indio" Solari, una escena conmovió a la comunidad ricotera y logró destacarse entre las miles de historias que atravesaron el velorio del músico.
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En medio del ingreso de fanáticos que llegaron para despedir al líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Virginia “Viru” Mones Ruiz, su esposa, se acercó a una joven que lloraba desconsoladamente frente al féretro y la contuvo con un abrazo y palabras de aliento.
La compañera de vida del Indio durante más de cuatro décadas se acercó, le habló con ternura y le hizo una promesa: "Yo le doy el beso al Indio de tu parte".
Virginia Mones Ruiz, conocida por familiares y amigos como "Viru" o "La Flaca", compartió más de cuatro décadas de vida junto al Indio Solari.
En una de las pocas publicaciones personales que compartió públicamente, la mujer recordó el inicio de la historia que construyó junto al músico.
"Nos conocimos promediando el verano del año ’81. Años después, cuando escuché por primera vez 'Me quedo contigo', por Los Chunguitos, encontré las palabras que describían mi amor. Hoy, 40 años después, lo siguen haciendo...Feliz día a los que tienen un amor para cantarle, y a los que no, sigan preparándose para cuando llegue”, escribió en su cuenta de Instagram el 14 de febrero de 2021.
En ese entonces, Solari atravesaba una etapa de incertidumbre económica y artística en La Plata. Según contó el músico en su libro "Recuerdos que mienten un poco" (2019), escrito a partir de sus entrevistas con el periodista Marcelo Figueras, se conocieron en la casa de un amigo en común y la conexión fue inmediata.
“Virginia era amiga del secundario de la mujer del Mufercho (Sergio Martínez, el primer maestro de ceremonias y monologuista de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota). Nos cruzamos en La Plata, en lo de mi amigo Piti. Acababa de terminar la experiencia del Alex en la costa y volví a La Plata sin un mango. Me quedé en lo de Piti y ahí encontré a la Flaca. Nos ligamos el mismo día en que nos conocimos“, recordó.
Durante los primeros años atravesaron mudanzas y una vida muy alejada del éxito que más tarde alcanzaría Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Compartieron casas prestadas, trabajos temporales y proyectos que todavía parecían sueños lejanos.
“Con Virginia anduvimos un tiempo saltando de casa en casa. Nuestros libros y nuestros discos iban quedando atrás, en compensación por la hospitalidad. Íbamos livianitos de cosas”, contó el artista.
“Terminamos en una casa de la familia de la Flaca, arreglando una especie de galpón que tenía atrás. Lo pintamos con cal, sacamos todo a la mierda, limpiamos...Virginia le dijo a su hermano de quedarnos un tiempito, hasta que ella o yo consiguiésemos un poco de tarasca. Y el hermano le dice: ‘Pero si estoy solo en la casa. ¿Para qué se van a quedar en el galpón?’. La cuestión es que anduvimos como chanchos con el hermano de Virginia, con quien teníamos una sintonía grande. ¡Pensar que casi entro a trabajar en una oficina en esa época!“, agregó.
En el libro, el Indio recordó que durante el tiempo en el que trabajó en un hogar de niños, dirigido por su hermano y ubicado en el barrio porteño de Once, era Viru la que se encargaba de arreglarlo para ayudarlo a mantener su imagen.
"Todavía no me había rapado porque me daba vergüenza. Prácticamente no tenía pelo, Virginia me lo cortaba muy cortito y así encajaba mejor con el look semiformal del secretario del Hogar de Niños", detalló. Ella trabajaba como bibliotecaria en el colegio que funcionaba dentro del mismo predio.
Con el paso de los años, su pareja también tuvo un papel clave en una de las decisiones más importantes de su carrera. Convencida de que su futuro estaba en la música, fue quien lo impulsó a abandonar ese empleo: “Ella me decía: ‘Te estás haciendo mala sangre, ganás más durante los fines de semana. ¡Se te está agriando el espíritu!’. Y yo sabía que, si dejaba el hogar, podía dedicarme a Patricio Rey y hacer cosas que, hasta entonces, solo hacía a las apuradas".
Con el crecimiento del fenómeno ricotero, ambos mantuvieron una decisión inalterable: preservar la intimidad. Mientras el cantante se transformaba en una figura de culto capaz de movilizar multitudes, Viru evitó los medios, las entrevistas y la exposición pública.
La pareja se casó en 1988 y en febrero de 2000 nació Bruno Solari, el único hijo de ambos.
A lo largo de los años, el propio Solari dejó en claro la importancia que tenía Virginia en su vida. En diversas entrevistas habló de ella como su compañera, su refugio y la persona que mejor lo comprendía.
Uno de los homenajes más conocidos quedó reflejado en la canción "Y mientras tanto el sol se muere", incluida en el disco "Porco Rex" de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado.
En una entrevista con "La Nación" en 2007, describió: “En general, mis letras no son muy felices, pero, contra lo que aparenta la materia que hay en el álbum, todo pivota alrededor de una canción de amor, que es genuina y que se la dediqué a mi compañera”.
“Sinceramente, tengo la suerte de disfrutar del amor y lo que veo hoy en día es que el amor está siendo desacreditado, ridiculizado permanentemente, como si fuera algo malo o una tontera inexistente, qué sé yo... Entonces, creo que no está de más que alguien que no lo ve de esa manera agregue a toda la información que hay un álbum que gira en torno a una canción de amor”, añadió.
Y concluyó: “Esa canción en particular habla de alguien que marca la intención de encontrarse con otra persona aún después de la muerte, alguien que no tiene una religión efectiva que lo ampare, pero aún así dice 'te voy a buscar y te voy a encontrar, en la inmensidad, en la oscuridad'. Uno no vuelve virgen del amor, creo que debe haber una sola oportunidad de enamorarse en la vida, hablando de algo que va más allá del enamoramiento circunstancial, cuando uno encuentra la necesidad de compartir la intimidad más profunda con una persona sin la cual la vida no tiene mucho significado...”.
El velatorio del Indio Solari se realizó en el Polideportivo José María Gatica de Villa Domínico, partido de Avellaneda, y comenzó durante la mañana del domingo.
El acceso al predio fue habilitado cerca de las 10 y se prolongó durante toda la jornada debido a la enorme cantidad de personas que continuaban llegando desde distintos puntos del país.
Las imágenes mostraron una fila que llegó a por aproximadamente nueve kilómetros sobre la avenida Bartolomé Mitre y sectores cercanos al Puente Pueyrredón. Miles de fanáticos soportaron lluvia, bajas temperaturas y largas horas de espera con el único objetivo de despedir a quien consideraban su ídolo.
Según datos brindados por el Ministerio de Seguridad bonaerense, ingresaban cerca de 15.000 personas por hora a la capilla ardiente.
Durante el transcurso del operativo, más de 400.000 personas lograron pasar frente al féretro, mientras que la circulación total de asistentes rondó cifras cercanas al millón de personas entre quienes permanecieron en las inmediaciones y los que participaron de distintas manifestaciones de homenaje.
"Tenemos muchísima gente, promotores de salud, bomberos, que están haciendo un trabajo impresionante", detalló el ministro Javier Alonso a "Minuto Uno" sobre el personal abocado a la asistencia.
La familia decidió cerrar el acceso durante la madrugada del lunes y difundió un comunicado oficial a través de las redes del artista.
"Ya está. Todas y todos los que tuvieron la posibilidad de acercarse a despedirlo, lo hicieron. Ahora la lluvia nos manda a todos a casita, a seguir penando por dentro y a recordarlo como era: humano, infinito", escribieron.
"Gracias a todos los que hicieron este esfuerzo: tanto los que se acercaron y los que lloraron donde los sorprendió la pena, como las toneladas de muchachos y muchachas que hicieron posible y formaron parte de la organización descomunal que supuso esta despedida, en tiempo récord".
Más adelante, la familia recordó una frase que el propio Solari solía repetir: "Él nos anticipó que las despedidas son estos dolores dulces. Lo que no nos avisó fue que dolores dulces como estos iban a durar toda nuestra vida".
"Como no podía ser de otro modo, pensó en todo antes de irse.Y por eso dejó encendido el equipo Marshall de su guitarra y el equipo de sonido donde escuchaba las canciones en las que trabajaba. Nos sugirió, así, que la música debía seguir sonando, más allá de lo que ocurriese. Hagamos eso. Que su música no pare nunca más", concluyeron.
Hasta el momento, no informaron públicamente detalles específicos sobre el lugar del entierro ni sobre una ceremonia privada posterior.
Entre las innumerables imágenes que dejó la despedida del Indio Solari, ninguna alcanzó tanta repercusión como la protagonizada por Virginia y una fan que se encontraba completamente quebrada por el dolor.
La escena ocurrió cerca de las vallas que delimitaban el acceso al féretro. La seguidora lloraba desconsoladamente cuando Viru decidió acercarse personalmente para contenerla.
Tomándole el rostro con ambas manos y hablándole con serenidad, le dijo: "Tenés que ser fuerte, quedate todo lo que quieras".
La joven apenas podía responder debido a la emoción. Lejos de alejarse, la esposa del artista continuó acompañándola y terminó abrazándola mientras intentaba transmitirle calma. En ese momento, pronunció una frase que se volvió una promesa: "Yo le doy el beso al Indio de tu parte".
Poco después se acercaron otras seguidoras para saludar a Viru y expresarle su reconocimiento por los años compartidos junto al músico: "La mejor compañera fuiste vos en todos estos años. Gracias, gracias por lo que hiciste por nosotras", le dijeron entre lágrimas.