Esta vez, mientras sus padres siguen filmando documentales de la naturaleza, la hija menor, la de frenillo, que habla con los animales y es fervorosa ecologista, se mete en serios problemas con cazadores furtivos, elefantes nerviosos, aguas turbulentas, la pérdida de sus poderes, y -lo peor-la vida en un internado de señoritas. De este último episodio sale el mejor chiste, cuando la policía inglesa confunde un mono con una niña aristocrática (al mono le basta con parar la nariz).
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