5 de junio 2001 - 00:00

Vuelve Mariano Mores, y con un show multimedia

Mariano Mores.
Mariano Mores.
(04/06/2001) "Siempre estoy nervioso antes de un estreno. No cambia, es como si fuera la primera vez. Y tengo los mismos deseos y los mismos interrogantes, si le gustará o no a la gente". Quien lo dice es alguien que tiene 83 años y lleva muchos otros en esto de subirse a los escenarios.

Mariano Mores, que de él se trata, estará nuevamente frente al público porteño -en el teatro Gran Rex-el sábado y domingo próximos para presentar «Con alma de tango». «Estoy muy feliz» -continúa-«de poder concretar estos conciertos; si no los hacía este año me quedaba sin hacer nada en Buenos Aires.Yo tengo el defecto de que mis espectáculos requieren siempre mucha gente -orquesta, bailarines, cantantes-y eso cuesta mucho dinero. Lo que pasa es que si voy a presentarme en un teatro de la calle Corrientes, qué menos puedo pedir que algo de muy alto nivel para que goce el público que me sigue desde hace décadas».

Periodista: ¿De qué se trata «Con alma de tango»?

Mariano Mores: Como siempre, el primer actor es la música. Tendré una gran orquesta y un cuerpo de bailarines de tango. Pero además, habrá imágenes que se verán desde una pantalla que mostrarán mi vida, desde mis comienzos hasta la actualidad, y también a muchos artistas queridos por mí y por el público. Ahí no faltarán, por supuesto, ni Francisco Canaro ni Carlos Gardel, a quien voy a acompañar con mi orquesta. Tampoco faltarán los integrantes de la familia Mores: mi hija Silvia, que además de cantar es la que ideó esto del video, y mi nieto Gabriel, que es cantante y músico.

P.: Usted continúa prefiriendo armar su espectáculo más como un musical que como un concierto.

M.M.: Así es. En principio, debe tener que ver con una escuela que aprendí con Canaro. Pero me doy cuenta de que así puedo entrar en el gusto de quienes disfrutan del tango, pero también de los que son menos admiradores de nuestra música tanguera y que, de algún modo, se me siguen identificando con el amor que le brindaron antes a don Francisco.

P.: Usted y Horacio Salgán son, posiblemente, los dos más grandes pianistas históricos del tango que tenemos en la actualidad. ¿No existe la posibilidad de verlos juntos alguna vez sobre un escenario?

M.M.: A Horacio lo admicomo músico y lo quiero mucho como persona. Lo del encuentro es algo difícil de organizar. Aunque en mi cabeza está siempre la idea de abrir un lugar, una especie de café concert, donde yo pueda tocar algunos tangos, charlar con la gente y también invitar a otros músicos. Entonces, en principio, me gustaría invitar a los pianistas, pero además a los grandes cantantes que tenemos, como Enrique Dumas, Néstor Fabián, el Chiqui Pereyra, Guillermito Fernández, Rubén Juárez.

P.: ¿Cómo ve el presente del tango?

M.M.: Creo que los empresarios tienen que apoyarlo más. No puede ser que la televisión no tenga más espacios para esta música. El tango es la música del pueblo, de la familia de nuestro país. Cuando yo estoy por hacer un espectáculo puedo llegar a aparecer almorzando y tocando un par de piezas en la pantalla. Pero es una rareza encontrar esta música; y no puede ser así. Claro que no es un problema solamente del tango; tampoco vemos a los grandes del folklore, como Eduardo Falú o Ariel Ramírez. Es tremendo lo que está pasando y no solamente con la música. Nunca hemos sufrido un colapso tan grave para el destino moral de la familia argentina. De todos modos, yo soy optimista por naturaleza y pienso que en algún momento la cuesta que está para abajo se inclinará hacia arriba.

P.: ¿Sigue saliendo mucho a tocar en el exterior?

M.M.: Sí. A mi señora no le gusta mucho; me dice que tengo que descansar. Pero tengo compromisos que son ineludibles y debo cumplirlos.

P.: De jubilarse, ni hablar...

M.M.:
Las actuaciones me dan entusiasmo para seguir andando; y como veo la cosa se me hace difícil que me jubile. Porque además, viajo por trabajo, pero también lo disfruto. Como le decía, tengo ganas de poner un lugar para recibir aquí todos los días al público; pero si algo me limita para concretarlo es justamente que eso me impediría salir al exterior.

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