El balance de Alphabet -controlante de Google, superó las previsiones en varias de sus principales líneas, impulsado por la aceleración de Google Cloud, el crecimiento de la publicidad de YouTube y la adopción de Gemini.
Google aceleró con fuerza su negocio en la nube y mostró una demanda robusta por sus servicios vinculados con Gemini. Sin embargo, la duplicación de las inversiones volvió a poner bajo presión los márgenes y la generación de caja.
Google Cloud fue el principal motor del balance de Alphabet, aunque la duplicación del gasto en infraestructura de inteligencia artificial volvió a presionar la acción.
El balance de Alphabet -controlante de Google, superó las previsiones en varias de sus principales líneas, impulsado por la aceleración de Google Cloud, el crecimiento de la publicidad de YouTube y la adopción de Gemini.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
No obstante, los resultados también expusieron la principal tensión del auge de la inteligencia artificial, dado que la facturación avanzó con fuerza, pero el gasto de capital aumentó a un ritmo mucho mayor. Ante esta combinación, la acción cerró la rueda regular con una baja de 1,5% y retrocedía más de 3% después del cierre.
Durante el segundo trimestre, los ingresos alcanzaron los u$s119.800 millones, lo que representó un crecimiento interanual de 24% y superó el consenso, ubicado entre u$s116.800 millones y u$s117.200 millones. Al mismo tiempo, el ingreso operativo llegó a u$s40.770 millones, con un margen cercano al 34%.
El principal impulso provino de Google Cloud, cuya facturación aumentó 82% interanual hasta u$s24.770 millones. De esta manera, el segmento volvió a acelerar respecto del avance de 63% registrado durante el trimestre anterior. A esa mejora se sumaron los ingresos publicitarios de YouTube, que crecieron 13% hasta u$s11.060 millones y también se ubicaron por encima de las proyecciones.
En este sentido, Paulino Seoane, Head Investment Ideas en Balanz, sostuvo que Google “rompió todos los pronósticos y creció prácticamente en todas sus líneas”. De todos modos, remarcó la tensión que atravesó el balance, dado que la facturación avanzó 24%, mientras que el CapEx se duplicó frente al mismo período del año anterior.
Por su parte, la utilidad neta de u$s112.100 millones estuvo distorsionada por cerca de u$s97.980 millones correspondientes a otros ingresos, vinculados principalmente con revaluaciones no realizadas de participaciones accionarias. Por ese motivo, la ganancia operativa ofreció una referencia más representativa sobre el desempeño del negocio principal.
Los resultados se conocieron en medio de una creciente preocupación por el retorno de las inversiones en infraestructura de inteligencia artificial. Las grandes tecnológicas proyectan desembolsos conjuntos cercanos a u$s700.000 millones durante el año, mientras los inversores todavía discuten cuánto tiempo demorarán esos recursos en convertirse en ingresos y flujo de caja.
Frente a esas dudas, el desempeño de Cloud aportó una evidencia favorable. El segmento no solo aceleró su crecimiento, sino que además opera con márgenes elevados y cuenta con un backlog de u$s462.000 millones, que ofrece visibilidad sobre los ingresos de los próximos años. En paralelo, Gemini Enterprise ya es utilizado por casi el 90% de las compañías Fortune 100, mientras que la aplicación alcanzó los 950 millones de usuarios activos mensuales.
Aun así, el gasto de capital llegó a u$s44.900 millones, el doble que un año atrás y prácticamente en línea con las estimaciones. Si bien la cifra evitó una sorpresa negativa, también confirmó que la expansión de la infraestructura continuará presionando la generación de caja. Así, Google demostró que la inversión en IA ya produce ingresos rentables, aunque todavía no logró probar que la monetización avance al mismo ritmo que el consumo de capital.
Pese a la solidez de los ingresos, el papel terminó la rueda regular con una baja de 1,5% y profundiza el retroceso hasta casi 5% después del cierre. La reacción respondió menos al desempeño comercial que a la magnitud de las inversiones y a su posible impacto sobre los márgenes y el flujo de caja durante los próximos trimestres.
Además, la compañía llegaba al balance con una suba cercana al 83% interanual y una valuación de alrededor de 27 veces ganancias. Ese recorrido previo había elevado las expectativas y reducido el margen para nuevas sorpresas, por lo que incluso un resultado superior al consenso encontró una recepción prudente.
La diferencia frente a otras empresas vinculadas con la inteligencia artificial radica en que Google ya exhibe un retorno operativo visible sobre el gasto. Sin embargo, el debate del mercado comenzó a desplazarse desde la fortaleza de la demanda hacia la velocidad con la que ese crecimiento podrá compensar la depreciación y las inversiones destinadas a centros de datos.
En adelante, uno de los principales indicadores será la conversión del backlog en ingresos. Los grandes contratos se ejecutan durante varios años y dependen de la disponibilidad de centros de datos, TPUs y GPUs. Por lo tanto, una cartera de pedidos elevada no garantiza por sí sola una aceleración inmediata de la facturación.
También será determinante la evolución del flujo de caja libre. En caso de que continúe deteriorándose a pesar del crecimiento de Cloud, podrían intensificarse las dudas sobre el retorno del CapEx. A este factor se suma la guía de inversión para 2027, luego de que la directora financiera Anat Ashkenazi anticipara un aumento significativo respecto del rango de entre u$s180.000 millones y u$s190.000 millones previsto para 2026.
Otro aspecto relevante será la depreciación de los nuevos activos, que comenzará a ejercer una mayor presión sobre los márgenes a medida que los centros de datos entren en funcionamiento. En contrapartida, la venta externa de capacidad de sus TPUs podría convertirse en una nueva fuente de ingresos, aunque su aporte más significativo se espera desde 2027.
Como conclusión, Seoane consideró que la demanda vinculada con la inteligencia artificial “está muy firme” y que ese dinamismo ya se traduce en una mayor facturación. Sin embargo, advirtió que los inversores mantienen una postura prudente después de las fuertes subas acumuladas y mientras todavía faltan varias compañías relevantes por presentar sus resultados. En ese contexto, estimó que, si los próximos balances confirman la fortaleza del sector, el mercado alcista podría recuperar impulso hacia fin de año.