6 de septiembre 2026 - 17:00

De Wall Street a la cancha de tenis: cómo Bill Ackman cumplió su sueño de ser jugador profesional a los 59 años

Un capricho del empresario desató la polémica en el circuito ATP, aunque a pesar de las críticas se lo tomó con humor.

Su llegada al tenis desató numerosas críticas por parte de expertos y profesionales.

Su llegada al tenis desató numerosas críticas por parte de expertos y profesionales.

Cuenta de X: @BillAckman

Bill Ackman hizo su nombre en Wall Street, se enfrentó con algunas de las empresas más grandes del mundo y acumuló millones de dólares a lo largo de su carrera. Pero había un gusto bastante más terrenal que todavía tenía pendiente: llevar su fanatismo por el tenis más allá.

A los 59 años finalmente encontró la oportunidad. El empresario cambió por un rato las oficinas y las inversiones por una cancha de césped, en una aparición tan inesperada como difícil de imaginar para alguien de su edad.

La incursión de Ackman como profesional en el tenis, a una edad avanzada y sin experiencia previa, desató la polémica.

La incursión de Ackman como profesional en el tenis, a una edad avanzada y sin experiencia previa, desató la polémica.

El sueño cumplido en el Hall of Fame Open junto a Jack Sock

Ackman llegó al cuadro de dobles del Hall of Fame Open de Newport junto a Jack Sock. El estadounidense, retirado desde 2023, había sido campeón en Wimbledon y el US Open, además de ganar una medalla de oro olímpica.

La pareja enfrentó a Omar Jasika y Bernard Tomic y el arranque fue bastante áspero para el magnate. Su primera devolución ni siquiera estuvo cerca de pasar la red y poco después cometió una doble falta. Los australianos se quedaron con el primer set por 6-1 y cerraron el partido con un 7-5 en el segundo.

Ese segundo parcial le permitió a Ackman sacarse un poco los nervios y meterse algo más en juego, aunque la diferencia de nivel nunca dejó demasiadas dudas. Después de una hora y siete minutos, su primera experiencia como profesional ya había terminado.

No pareció importarle demasiado. “Fue una vez y listo”, dijo después del encuentro. El empresario contó que podía hablar delante de 2.000 personas sin problemas, pero jugar al tenis frente a apenas 150 le había generado una presión completamente distinta.

Lejos de molestarse, el empresario se tomó las críticas con gracia.

Lejos de molestarse, el empresario se tomó las críticas con gracia.

Críticas y cuestionamientos por el acceso privilegiado de un magnate al circuito ATP

La pregunta apareció apenas se conoció su presencia en el torneo: ¿cómo había llegado un empresario de 59 años, sin carrera profesional, a disputar un partido oficial? La respuesta estuvo en la wild card que recibió Sock, quien eligió a Ackman como compañero para jugar el dobles.

El detalle que hizo mucho más ruido fue otro. El fundador de Pershing Square era también un importante donante del certamen, algo que puso bajo la lupa una participación que desde el comienzo ya se salía de cualquier recorrido normal dentro del tenis.

Las críticas apuntaron justamente a ese privilegio. Mientras jugadores de mucho menor perfil pasan años entre torneos intentando sumar puntos y conseguir un lugar, Ackman pudo saltar directamente a la cancha para cumplir un deseo personal. Dan Wolken, columnista de USA Today, resumió esa bronca al cuestionar que existieran “atajos” para alguien con semejante fortuna.

Las cargadas tampoco tardaron. Los errores del primer set dieron bastante material y hasta apareció un video humorístico sobre su actuación. Ackman se lo tomó con gracia y respondió que el mundo necesitaba más risas, incluso cuando fueran a costa suya.

También reconoció que no quería ocupar el lugar de jóvenes que intentan abrirse camino y defendió su presencia con una idea bastante simple: quería hacerlo una vez. No buscaba iniciar una carrera ni repetir la experiencia cada semana.

¿Récord histórico? La verdad sobre la edad de los jugadores con puntos ATP

Ackman también llegó a Newport con otra ilusión: creía que podía convertirse en la persona de mayor edad en conseguir puntos ATP. Tenía 59 años y había deslizado esa posibilidad antes de jugar.

El récord, en realidad, estaba bastante más lejos. Un vocero de la ATP aclaró que, incluso si hubiera conseguido puntos, no habría sido el más veterano. Lars Elvstrom todavía figuraba en el ranking cerca de los 60 años y Gardnar Mulloy llegó a sumar sus últimos puntos a los 64.

El caso de Mulloy tiene una particularidad importante. Ocurrió durante la década de 1970, cuando el sistema permitía recibir puntos solamente por participar en determinados torneos, por lo que no se puede comparar de manera directa con las reglas actuales.

Ackman tampoco llegó a necesitar demasiadas cuentas. La derrota en primera ronda lo dejó sin puntos y sin récord, aunque sí con el gusto de haber jugado al menos una vez dentro del circuito.

El patrimonio de Bill Ackman y cómo lo obtuvo

La fortuna de Bill Ackman ronda los u$s8.000 millones. Buena parte de ese patrimonio nació de Pershing Square Capital Management, la firma que creó en 2004 y terminó convirtiéndolo en uno de los nombres más conocidos de Wall Street.

Su carrera, de todos modos, había empezado antes. Después de graduarse en Harvard, fundó Gotham Partners junto a David Berkowitz y se hizo conocido por apostar fuerte por empresas que consideraba mal manejadas o con margen para crecer. Algunas jugadas salieron muy bien y otras terminaron en pérdidas enormes.

Uno de sus mayores golpes llegó con Valeant Pharmaceuticals, donde Pershing Square perdió alrededor de u$s4.000 millones. La pelea contra Herbalife tampoco terminó como esperaba y le costó cerca de u$s500 millones. Del otro lado aparecen inversiones exitosas en compañías como General Growth Properties, Lowe's, Chipotle y Universal Music Group.

En 2020 hizo una apuesta contra la caída de los mercados al comienzo de la pandemia y ganó más de u$s2.000 millones. Tres años después vendió el 10% de Pershing Square a un grupo de inversores por u$s1.050 millones, una operación que llevó el valor de su participación en la compañía a unos u$s3.500 millones.

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