17 de abril 2022 - 12:14

Dólar: cuál es la "hoja de ruta" del Banco Central tras el pico de inflación de marzo

La inflación de marzo en torno al 6,7% encendió las alarmas y empujó las estimaciones de los analistas sobre la cotización del dólar. Un reciente informe privado sitúa al dólar mayorista cercano a la estimación del REM. Sin embargo, el dólar ya no será un ancla. Qué se espera para

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La inflación de marzo en torno al 6,7% encendió las alarmas y empujó las estimaciones de los analistas sobre la cotización del dólar. En este escenario, un informe de Latin Focus Forecast de Abril que promedia las estimaciones de 45 consultoras y entidades financieras, da cuenta de a cuánto puede llegar el dólar a fin de año.

El informe privado estima que el dólar mayorista cerrará a $156. Una semana antes, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que hace el Banco Central entre varios analistas estimó que el tipo de cambio oficial llegará a $ 154 en diciembre y a $ 222 a fines de 2023. Este mes el informe estima que el dólar seguirá creciendo por debajo de la inflación: “El pronóstico de quienes responden el REM indica una suba mensual de 3,8% hasta $ 113,60 en abril”.

Respecto a la inflación, el estudio sostiene que este año cerrará en 57%, casi tres puntos más que el estudio previo (54,2%), con las mayores estimaciones entre el 65% y el 73,5%.

Para intentar frenar una corrida hacia el dólar luego de conocerse el dato de inflación, el Banco Central dispuso esta semana elevar en 250 puntos básicos la tasa de interés nominal anual de las Letras de Liquidez (Leliq) a 28 días, de 44,5% a 47%, lo que representa una Tasa Efectiva Anual (TEA) de 58,7%.

Esto se trasladará a su vez a las tasas de los plazos fijos, que según el BCRA para los depósitos de hasta $10 millones hechos por personas humanas será del 46% anual a 30 días, lo que representa un rendimiento de 57,1% de TEA. Para el resto de los plazos fijos del sector privado la tasa mínima garantizada será del 44%, con una TEA de 54,1%.

En ese sentido, la hoja de ruta para los próximos meses ya está trazada: "Las tasas de interés activas se mantienen en niveles compatibles con el impulso de la inversión y la producción, y el desarrollo del sector Mipyme. Adicionalmente, el BCRA seguirá regulando las condiciones de acceso al crédito para el consumo de las familias", sostuvo la entidad.

Pese a la medida tomada, la entidad aclaró que "la suba de tasas es condición necesaria pero, por sí sola, no suficiente para reducir la inflación". Según dijo, también será necesaria "la consolidación de la estabilidad cambiaria a través de un proceso de acumulación de reservas internacionales" y "una brecha cambiaria descendente en los llamados dólares financieros, reflejo de la percepción de que han mejorado los determinantes fundamentales de la macroeconomía".

También aseguró que será necesaria "la reducción del déficit fiscal, que requerirá de menor financiamiento monetario", y "una trayectoria descendente del stock de los pasivos remunerados del BCRA (Leliq y Pases) en términos del PIB, como consecuencia de la menor emisión primaria, la convergencia gradual hacia el equilibrio fiscal y una mayor demanda de dinero por consolidación de un proceso sostenido de crecimiento".

El dólar ya no funciona como ancla

Pero el mercado no tiene plena confianza en esta expectativa. Un reciente informe de Miguel Kieguel afirma que la suba de tasas "no será suficiente" para reducir la inflación pese a que la medida "va por el buen camino". "Creemos que hay más subas de tasas en el camino. Y si bien la suba de tasas de 250 puntos es correcta para evitar que explote la brecha cambiaria y se restrinjan aún más las liquidaciones, no alcanza para bajar la inflación de manera significativa. Más aún el mercado tiene la convicción que el Banco Central corre a la inflación desde atrás".

"No hay espacio para un ancla cambiaria. La base monetaria está creciendo a una velocidad de 45%, es decir 10 puntos menos que la inflación. Podría intentar el gobierno enfriar más la economía, pero eso chocaría con una situación social compleja y una situación política hiper compleja. De manera que no somos demasiado optimistas sobre el futuro cercano de la inflación. La alternativa es un plan de estabilización, pero eso es precisamente lo que se quiso evitar en la negociación con el FMI en donde la inflación es un residuo de otros objetivos", concluyó el economista.

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