El Banco Central (BCRA) comenzó noviembre sin comprar dólares en el mercado oficial de cambios, en una jornada caracterizada por una mayor demanda de divisas y una reducción del volumen operado. La autoridad monetaria volvió a mantenerse al margen de las operaciones, después de cerrar octubre con compras netas por u$s1.395 millones, mientras el dólar mayorista retomó la tendencia alcista y alcanzó un nuevo máximo histórico nominal.
La interrupción coincidió con un cambio en el equilibrio entre la oferta y la demanda de divisas. En el segmento de contado se negociaron apenas u$s381,3 millones, frente a los u$s518,8 millones del viernes, en un mercado donde la menor disponibilidad de dólares permitió que los pedidos de compra impulsaran la cotización desde las primeras operaciones. En este contexto, el Central no encontró margen para continuar con las adquisiciones que había retomado hacia el cierre del mes pasado.
El comienzo sin intervención contrasta con el desempeño de octubre, cuando el BCRA acumuló compras por casi el triple de los u$s474 millones registrados en septiembre, incluso después de atravesar una semana de volatilidad cambiaria vinculada con la depreciación del real brasileño. De esta manera, las compras acumuladas durante 2026 se mantuvieron en u$s15.963 millones, mientras que el promedio diario del mes pasado quedó en u$s66 millones.
Sin embargo, las reservas internacionales brutas aumentaron u$s879 millones y cerraron en u$s50.441 millones, recuperando el umbral de los u$s50.000 millones después de la caída registrada el viernes. La mejora se produjo pese a la ausencia de compras oficiales y no puede explicarse exclusivamente por la evolución del mercado de cambios.
Una parte del incremento respondió a factores de valuación favorables. El oro avanzó 1,40%, con un aporte estimado de u$s100 millones al stock de reservas, mientras que el índice dólar retrocedió 0,10%. En paralelo, el euro se apreció 0,35%, la libra 0,13% y el yuan 0,08%, mientras que el yen se depreció 0,20%.
Aunque estos movimientos contribuyeron a mejorar el valor de los activos del BCRA, no alcanzan para explicar la totalidad del incremento diario, por lo que también debieron incidir otros movimientos de su balance. La información disponible todavía no permite determinar cuáles fueron esos factores ni su magnitud.
El dólar mayorista alcanzó nuevos máximos y el CCL se disparó 3,8%
La mayor presión compradora se reflejó en el mercado oficial, donde el dólar mayorista avanzó $11,50 y cerró en $1.545,50, con una suba diaria de 0,75%. El movimiento interrumpió el descenso registrado durante las últimas ruedas de octubre y llevó nuevamente la cotización a máximos históricos nominales.
La jornada comenzó con un fuerte impulso de la demanda, que llevó los precios hasta $1.549, unos $15 por encima del cierre del viernes. Aunque la oferta genuina ganó protagonismo durante la segunda mitad de la sesión y permitió una corrección hasta mínimos de $1.543, la presión compradora reapareció sobre el final y dejó al mayorista cerca de sus valores máximos.
El avance se produjo en un mercado de escasa actividad, una combinación que amplificó el efecto de los pedidos de compra sobre la cotización. A diferencia del cierre de octubre, cuando la recuperación de la oferta había permitido al BCRA retomar las adquisiciones, este lunes la menor disponibilidad de divisas coincidió con una demanda más firme y dejó al Central sin compras.
La presión fue todavía más marcada en el mercado financiero. El contado con liquidación (CCL) trepó 3,80%, hasta $1.716,40, mientras que el MEP retrocedió 0,40%, a $1.567,01. Esta divergencia amplió el canje entre ambos tipos de cambio hasta 9,53%, reflejando una mayor diferencia entre el costo de acceder a dólares mediante operaciones financieras locales y aquel asociado con la transferencia de fondos al exterior.
En contraste, el dólar blue permaneció estable en $1.565, con una brecha de apenas 1,26% respecto del mayorista. Así, la principal tensión de la jornada se concentró en el dólar oficial y, especialmente, en el contado con liquidación, antes que en el conjunto de las cotizaciones paralelas.
El mercado de futuros mostró un comportamiento más moderado. Con operaciones por u$s941 millones, la curva avanzó apenas 0,02% en promedio: los contratos de noviembre y diciembre aumentaron 0,03%, mientras que enero de 2027 permaneció sin cambios. Las tasas implícitas se ubicaron en 1,76% mensual y 1,80%, respectivamente.
Por su parte, las tasas de interés en pesos continuaron descendiendo. La TAMAR pasó de 24,13% a 24,06%, mientras que la BADLAR retrocedió de 23,13% a 22,75%. De esta manera, el repunte del mayorista coincidió con una leve reducción de los rendimientos locales, aunque la estabilidad de los futuros sugiere que la presión sobre el contado no se trasladó con la misma intensidad a las expectativas de depreciación de corto plazo.
Hacia adelante, la principal incógnita será si la oferta de divisas consigue recuperarse con los ingresos previstos por exportaciones agrícolas y energéticas, así como por las liquidaciones pendientes de financiamiento corporativo y provincial. La posibilidad de que el BCRA retome las compras dependerá de que esos ingresos permitan generar un excedente suficiente frente a la demanda privada y las necesidades financieras del Tesoro, sin añadir nuevas presiones sobre el tipo de cambio.