El euro digital, presentado como una alternativa europea a empresas estadounidenses como Visa y Mastercard para los pagos electrónicos, dará este martes un paso fundamental en el Parlamento Europeo.
El proyecto busca destrabar este martes su camino legislativo. Con convertibilidad garantizada frente al efectivo y cobertura en pagos minoristas u online, el BCE proyecta su emisión oficial para 2029, a pesar del recelo de las entidades bancarias.
Euro digital: Presentado como alternativa europea a Visa y Mastercard, dará un paso clave en el Parlamento Europeo.
El euro digital, presentado como una alternativa europea a empresas estadounidenses como Visa y Mastercard para los pagos electrónicos, dará este martes un paso fundamental en el Parlamento Europeo.
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Ideada por el Banco Central Europeo (BCE), esta versión digital del euro busca consolidarse como una alternativa estratégica frente a la dependencia de las plataformas de pago estadounidenses.
Alessandro Giovannini, asesor de este proyecto en el BCE, afirmó que "el efectivo seguirá vigente, y la gente podrá seguir utilizando los métodos de pago existentes. El euro digital simplemente ofrecerá una opción adicional a los consumidores y garantizará su libertad en cuanto a la forma de pago, en una vida cotidiana cada vez más digital".
En ese marco, Giovannini señaló que "es una oportunidad para poner fin a una dependencia con la que nos hemos conformado durante demasiado tiempo".
De hecho, la zona del euro depende en gran medida de sistemas administrados por operadores privados, en su mayoría estadounidenses, como Visa, Mastercard y American Express, pero también PayPal o Apple Pay.
"Hoy en día, casi dos tercios de los pagos con tarjeta en la zona euro son procesados por empresas no europeas, y 13 de los 21 países de la zona euro carecen de un sistema nacional de tarjetas para los pagos cotidianos en tiendas físicas o en línea", destacó Giovannini.
Sin embargo, en Europa aún resuena una lección amarga: las sanciones que Washington impuso contra magistrados de la Corte Penal Internacional (CPI). Entre los afectados estuvo el francés Nicolas Guillou, quien de la noche a la mañana vio cómo su tarjeta Visa quedaba inhabilitada de forma imprevista, exponiendo la dependencia de las redes globales de pago.
La premisa fundamental es la convertibilidad total: los euros digitales tendrán exactamente el mismo valor que el efectivo tradicional. Su funcionamiento requerirá la apertura de una cuenta exclusiva en un banco o entidad pública autorizada, que podrá recibir fondos de forma digital desde otras cuentas o a través de depósitos en ventanilla.
La operatividad de estos euros virtuales abarcará pagos minoristas, transacciones online y envíos inmediatos entre individuos, procesados a través de tarjetas, apps bancarias o dispositivos móviles.
En materia de regulación de datos, el ecosistema promete un estricto respeto a la privacidad: las operaciones no serán rastreables y se implementará una función fuera de línea que replicará el anonimato del circulante físico.
Los bancos se muestran muy críticos, por varias razones. En primer lugar, el costo ya que temen tener que pagar una factura astronómica: 18.000 millones de euros para todo el sector financiero, según un estudio publicado en abril por la Federación Bancaria Europea.
El sector financiero tradicional también mira el proyecto con recelo: las entidades bancarias advierten que, si los ahorristas migran masivamente sus fondos hacia el euro digital, el nivel de depósitos bancarios sufrirá una drástica contracción. Sin embargo, este riesgo es desestimado por el BCE, que en su rol de guardián de la estabilidad financiera de la zona euro asegura tener bajo control el equilibrio del sistema.
Giovannini defendió la solidez de la iniciativa al asegurar que, "gracias a su diseño, que impide retiros masivos de depósitos, el euro digital no presentaría tales riesgos, ni siquiera en situaciones de crisis extremas e improbables". Sin embargo, más allá de la estabilidad monetaria, las grandes entidades bancarias perciben a la moneda digital como un rival directo para sus propias soluciones de pago, entre ellas Wero, el nuevo ecosistema de transacciones paneuropeo.
El BCE espera comenzar a emitir euros digitales en 2029, si se aprueba la legislación necesaria antes de fin de año.
El cronograma es un gran desafío. La Comisión Europea presentó un proyecto de ley hace ya tres años, que se ha estancado por completo en el Parlamento Europeo.
En principio, el escenario comenzará a destrabarse este martes, dado que la Comisión de Asuntos Económicos del Parlamento tiene previsto convalidar el inicio de las negociaciones con los Estados miembros, con el objetivo de consensuar la letra chica del proyecto.
Si estas conversaciones concluyen a tiempo, el BCE se declara listo para lanzar una fase piloto a mediados de 2027, con el fin de probar este futuro medio de pago antes de su lanzamiento efectivo. El BCE defiende estos plazos de lanzamiento, que algunos consideran demasiado largos.
Giovannini ponderó el rol de la nueva divisa digital como un escudo estratégico frente a los proveedores externos: "El euro digital reducirá la dependencia de soluciones no europeas en toda la zona del euro y abarcará todos los tipos de pagos. Ninguna otra iniciativa tiene la misma ambición de fortalecer de manera estructural la soberanía europea" concluyó.