En la comparación interanual, el IPC nacional acumuló una suba del 33,8%, mientras que en lo que va del año la variación alcanzó el 19,3%. En la región del Gran Buenos Aires (GBA), donde se concentra el mayor peso de la canasta, el avance mensual fue del 2,3%, por encima del promedio nacional.
El resultado de julio interrumpió, además, la seguidilla de meses de desaceleración. La inflación había arrancado 2026 en 2,9% en enero y alcanzó un máximo de 3,4% en febrero, en medio de los ajustes de comienzos de año. A partir de entonces describió un descenso progresivo, con registros de 2,6% en marzo, 2,1% en abril y 1,9% durante mayo y junio. El dato de julio, en cambio, marcó una leve aceleración respecto de ese piso, aunque se mantuvo dentro del rango en el que se movió el índice durante buena parte del semestre.
Los precios regulados, por su parte, aumentaron 2,1%, en línea con el nivel general, impulsados por los incrementos en transporte público, las cuotas de las prepagas y electricidad.
La composición del dato resulta relevante hacia adelante, ya que una parte importante de las presiones de julio estuvo asociada a factores estacionales que podrían perder fuerza una vez finalizada la temporada alta de invierno. Mientras tanto, la inflación núcleo continúa moviéndose en niveles más moderados que el promedio.
El turismo y la recreación lideraron las divisiones
La división de mayor aumento en el mes fue Recreación y cultura, con una suba del 5,0%, como consecuencia de los incrementos en paquetes turísticos y servicios culturales. Se trató de un comportamiento habitual durante las vacaciones de invierno, cuando la mayor demanda de pasajes, alojamiento y paquetes turísticos suele impulsar estos precios. Este año, además, el movimiento estuvo acompañado por un factor extraordinario vinculado con el Mundial de fútbol, que tuvo impacto especialmente sobre los pasajes aéreos.
La segunda división con mayor incremento fue Restaurantes y hoteles, con un alza del 2,8%, también asociada a la temporada turística. Detrás se ubicaron Salud (2,5%), Comunicación (2,4%) y Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles y Bienes y servicios varios, con subas del 2,2% en ambos casos.
La dinámica de Recreación y cultura se encuentra en línea con el comportamiento que mostró la división a lo largo del año, cuando fue una de las más volátiles del IPC: avanzó 3,6% en abril, desaceleró hasta 1% en mayo y volvió a trepar 4,2% en junio, cuando ya se había convertido en el rubro con mayor incremento mensual. En todos esos casos, los movimientos estuvieron atravesados por la evolución de los paquetes turísticos, los feriados y los distintos períodos de temporada alta.
Dentro de Vivienda, en julio se moderaron los incrementos en gas, agua y expensas, mientras que la electricidad mostró un comportamiento más dinámico. En Bienes y servicios varios, en tanto, se destacaron los aumentos en artículos de cuidado personal.
Qué rubros vienen aumentando por encima de la inflación
Más allá del resultado puntual de julio, la desaceleración de los precios durante 2026 estuvo lejos de ser uniforme entre las distintas divisiones que componen el IPC.
El caso más marcado es Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, que acumuló una suba del 27,9% desde diciembre, ampliamente por encima del 19,3% registrado por el nivel general en ese período. El comportamiento estuvo condicionado principalmente por las actualizaciones de las tarifas de los servicios públicos. En mayo, por ejemplo, la división había registrado un salto del 6,8%, producto de la combinación de aumentos en electricidad y alquileres.
También se ubicaron por encima del promedio Educación, con una suba acumulada del 26,9% desde diciembre, y Restaurantes y hoteles, con el 21%, esta última atravesada por la dinámica de los servicios turísticos. En la comparación interanual, Vivienda encabezó los aumentos con un 48,9%, seguida por Transporte (40,9%) y Educación (40%).
En el extremo opuesto apareció Prendas de vestir y calzado, con una variación acumulada de apenas 5,2% durante el año. En este caso, la estacionalidad y las liquidaciones llevaron incluso a registrar bajas de precios durante algunos meses.
Salud, alimentos e indumentaria quedaron por debajo del promedio
Otros rubros mostraron aumentos más contenidos y contribuyeron a moderar el nivel general.
Alimentos y bebidas no alcohólicas aumentó 2,0%, por debajo del promedio, pese a lo cual fue la división con mayor incidencia en la variación mensual en cinco de las seis regiones del país (GBA, Noreste, Noroeste, Pampeana y Patagonia), impulsada por los aumentos en verduras, productos lácteos y pan y cereales. Solo en Cuyo la mayor incidencia correspondió a Transporte, por las subas en transporte público y funcionamiento de equipos de transporte personal.
En Salud, la división avanzó 2,5%, también por encima del promedio, con aumentos en productos medicinales y en gastos de prepagas.
La mayor diferencia volvió a observarse en Prendas de vestir y calzado, único rubro con caída en el mes, que registró una baja del 1,3% debido al comienzo de las liquidaciones de temporada. También se ubicó por debajo del promedio Bebidas alcohólicas y tabaco, con un alza del 1,5%.
De esta manera, el dato mensual volvió a mostrar dos velocidades dentro del IPC, donde los servicios estacionales vinculados al turismo concentraron las mayores presiones, varios de los bienes de mayor peso en el consumo cotidiano avanzaron por debajo del promedio.
Qué espera el mercado para los próximos meses
El resultado de julio no alteró de fondo las expectativas de que el proceso de desinflación continúe durante la segunda mitad del año.
Según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, publicado a comienzos de agosto a partir de las estimaciones de 45 consultoras y entidades financieras, el mercado espera una inflación del 1,8% tanto para agosto como para septiembre.
Posteriormente, el IPC desaceleraría hasta 1,7% en octubre y 1,6% en noviembre, antes de registrar un leve repunte hasta 1,8% en diciembre. Con ese recorrido, los analistas proyectan una inflación acumulada del 29,8% para todo 2026, ligeramente por debajo del 30% previsto en el relevamiento anterior.
Así, aunque el dato de julio interrumpió la tendencia descendente del índice general, la evolución de los distintos rubros continúa siendo dispar. Mientras los precios estacionales pueden perder presión una vez finalizadas las vacaciones de invierno, la continuidad de la desinflación dependerá especialmente del comportamiento de la inflación núcleo y de los próximos ajustes en servicios regulados.