En ese sentido, Matías Waitzel, socio de AT Inversiones, afirmó que el pago de los Globales representa “una buena oportunidad para reinvertir esos dólares en Obligaciones Negociables de buena calidad crediticia”.
A partir de esa premisa, Waitzel priorizó para los perfiles conservadores ON hard dollar bajo Ley Nueva York de empresas de energía, petróleo y gas, servicios públicos y bancos. Según explicó, el objetivo es “migrar parte de la cartera hacia crédito corporativo, manteniendo exposición en dólares, mejorando previsibilidad de cobro y reduciendo riesgo soberano directo”. Además, sostuvo que estos instrumentos permiten capturar tasas en dólares con una volatilidad menor que la curva soberana.
Dentro de esa misma estrategia, Tomás Sisto Bourel, analista de Fortress Capital, incorporó un criterio de plazo. Si bien estimó que el riesgo país todavía podría converger hacia la zona de 350 a 400 puntos básicos, advirtió que ese escenario depende de un contexto internacional que la firma considera poco probable y que, a medida que se acerquen las elecciones de 2027, el mercado podría incorporar un nivel mayor de incertidumbre.
Por ese motivo, Sisto Bourel planteó que el pago de los Bonares constituye “una oportunidad interesante para comenzar a reducir gradualmente la exposición dentro de las carteras”. Para perfiles conservadores y moderados, Fortress Capital prefiere ON argentinas del sector energético con vencimientos en 2028 y 2029, que ofrecen rendimientos cercanos al 6% anual en dólares y reducen la exposición a plazos más extensos.
En cambio, desde Cohen extienden la selección hacia vencimientos de 2031 a 2037. En esta línea, Justina Gedikian, analista de renta fija de la firma, señaló que, “con el grueso de la compresión ya capturado y un 2027 que concentra vencimientos elevados en un contexto electoral, tiene sentido diversificar parte del flujo hacia créditos que ofrezcan un carry atractivo y una menor sensibilidad al ruido político”.
Para definir esa selección, Cohen analizó el comportamiento histórico de bonos corporativos durante episodios de volatilidad, estimó su relación con el riesgo soberano y proyectó sus rendimientos de salida bajo distintos escenarios del EMBI.
En concreto, Cohen destacó las Obligaciones Negociables de YPF con vencimiento en 2031 (YMCXO), que ofrecen una TIR de 7,1%; las de Pluspetrol a 2031 (PLC5O), con un rendimiento de 7,3%; las de Telecom a 2033 (TLCPO), con 7,9%; y las de Pampa Energía a 2037 (MGCRO), con 7,6%.
Según Gedikian, esos títulos mostraron una volatilidad menor que los bonos soberanos durante episodios de estrés. Además, aunque el diferencial de rendimiento frente a títulos públicos de duration comparable se redujo, la firma considera que las ON todavía ofrecen cobertura ante un aumento del riesgo político.
Por su parte, desde Balanz coinciden con la posibilidad de rotar una parte de los fondos hacia títulos corporativos. De esta forma, Isabel Botta, Product Manager de la firma anticipó una rotación parcial hacia instrumentos con mayores cupones y generación de flujo.
“Dentro de la renta fija corporativa, vemos valor en ONs de emisores de alta calidad crediticia como Telecom, YPF y Vista, especialmente en los vencimientos 2031”, afirmó. Según la ejecutiva, esas emisiones ofrecen cupones y rendimientos corrientes superiores a los disponibles en la deuda soberana.
De esta manera, aunque las fuentes difieren sobre el plazo, las recomendaciones convergen en las ON argentinas en dólares. Dentro de ese universo, predominan las empresas de energía, petróleo y gas, mientras que Telecom aparece como la principal excepción sectorial y los instrumentos bajo Ley Nueva York concentran buena parte de las selecciones concretas.
Cómo armar una cartera para cobrar renta en dólares todos los meses
A partir de las recomendaciones de los analistas, una alternativa consiste en distribuir el capital en partes iguales entre seis Obligaciones Negociables bajo Ley Nueva York, cuyos pagos semestrales se complementen entre sí. De esta manera, la cartera puede generar un cobro de intereses cada mes, aunque el monto no será idéntico en todos los períodos porque dependerá del cupón, la paridad y la estructura de amortización de cada emisión.
A continuación, una cartera ejemplo con su respectiva distribución de flujos de renta y amortización, con retornos sobre 1000 nominales para cada instrumento. Es esencial aclarar que los rendimientos tiene en cuenta la reinversión del interés y capital de los instrumentos hasta su vencimiento:
Para cubrir enero y julio, la selección incorpora la ON de Telecom Argentina con vencimiento en enero de 2036 (TLCTO), que ofrece una TIR de 7,82% y una duration modificada de 5,8 años. La compañía opera en los segmentos de telefonía, internet y televisión, por lo que permite sumar una actividad distinta dentro de una cartera concentrada principalmente en el sector energético.
En febrero y agosto, en tanto, los pagos corresponden a la ON de Capex con vencimiento el 25 de agosto de 2028 (CAC5O), que presenta una TIR de 6,94% y una duration modificada de un año. La empresa participa en la generación de electricidad y en la producción de petróleo y gas, aunque su bono también amortiza capital de forma semestral. Por ese motivo, una parte de los fondos recibidos durante esos meses corresponde a la devolución de capital y no solamente al pago de intereses.
Para marzo y septiembre, la cartera incluye la ON de YPF con vencimiento en septiembre de 2031 (YMCXO), que rinde 6,99% y tiene una duration modificada de 3,5 años. La petrolera integrada participa en la producción, refinación y comercialización de hidrocarburos y, además, fue uno de los emisores mencionados de manera directa por las fuentes consultadas.
A su vez, los flujos de abril y octubre quedan cubiertos por la ON de Edenor con vencimiento en abril de 2033 (DNCAO). La distribuidora eléctrica ofrece una TIR de 9,25% y una duration modificada de 4,1 años, por lo que combina un rendimiento superior al promedio de la cartera con exposición al segmento de servicios públicos.
Como muestra el gráfico, la combinación de estos instrumentos permite proyectar un flujo de pagos mensuales desde julio de 2026 hasta agosto de 2028. La inversión mínima por ON suele rondar los u$s1.000, aunque puede variar según las condiciones de cada emisión y el intermediario utilizado. Por lo tanto, para replicar las seis posiciones con una ponderación similar sería necesario destinar alrededor de u$s6.000.
Para mayo y noviembre, la estrategia selecciona la ON de Compañía General de Combustibles con vencimiento en noviembre de 2030 (CP38O), que ofrece una TIR de 11,60% y una duration modificada de 3,1 años. CGC desarrolla actividades de exploración y producción de petróleo y gas, mientras que su bono aporta el mayor rendimiento de las seis alternativas elegidas.
Finalmente, los cobros de junio y diciembre provienen de la ON de Vista Energy con vencimiento en junio de 2033 (VSCVO), que presenta una TIR de 7,41% y una duration modificada de 4,4 años. La petrolera concentra su actividad en la producción de hidrocarburos, con participación en Vaca Muerta, y también fue incluida entre los emisores destacados por los analistas.
Con una distribución equivalente entre las seis posiciones, la cartera alcanza una TIR promedio de 8,34% y una duration modificada promedio de 3,65 años. Sin embargo, el esquema no permanece sin cambios hasta el vencimiento de todos los títulos, ya que CAC5O es la primera emisión que finaliza, el 25 de agosto de 2028. A partir de ese momento, el capital recuperado deberá rotarse hacia otra ON que pague en febrero y agosto para conservar el flujo mensual durante el resto del período.