El tiempo del carry trade está llegando a su fin debido a la baja de la tasa de interés y la revalorización del peso, analizan los principales operadores de bolsa, quienes ya van recomendando a sus clientes ir tomando ganancias.
El tipo de cambio real está llegando a niveles similares a los del año pasado cuando se disparó la ayuda del FMI y la corrección cambiara dentro de las bandas.
Se evaporan las condiciones para el carry trade.
El tiempo del carry trade está llegando a su fin debido a la baja de la tasa de interés y la revalorización del peso, analizan los principales operadores de bolsa, quienes ya van recomendando a sus clientes ir tomando ganancias.
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El efecto de la guerra de Irán sobre el dólar resultó negativo para la Argentina, porque la moneda de Estados Unidos comenzó a revalorizarse. El escaso margen de competitividad que le quedaba al peso se agotará rápidamente. Las dudas comenzaron a aparecer entre los inversores.
Juan José Vázquez, head of Research de Cohen Aliados Financieros, advirtió al respecto, en una charla con Inversiones, que "la variable a monitorear es el tipo de cambio real multilateral".
"El TCRM no está lejos de los mínimos de 2025, que exigieron cambios de políticas monetarias, abriendo el cepo para las personas y consiguiendo un nuevo blindaje del FMI", explicó Vázquez.
El analista estimó que le quedaría un mes al TCRM para entrar en el mismo nivel del primer trimestre de 2025.
"Esta perspectiva de dólar planchado, en la opinión de varios, es de esperar que cambie y se vea un aumento de la Formación de Activos Externos (FAE)", explicó.
Vázquez sostuvo que "hay señales de sobreventa" de dólares, por lo que consideró que el escenario financiero "se está alejando de la zona de confort".
"Yo les diría que no abran nuevas posiciones de carry y, si están muy expuestos en pesos, vayan tomando ganancias", recomendó el analista de los mercados.
Entre otras cuestiones que delimitan el nuevo escenario es que la tasa de interés se ha tornado negativa. Según plantea Cohen Aliados Financieros, la TAMAR (mayorista) es del 2,23% mensual, contra un 2,9% del IPC de enero y febrero, mientras que el dólar se mantiene quieto.
En otras palabras, el mercado está empezando a notar que, una vez más, el peso se está revaluando y, por lo tanto, el país se está encareciendo en dólares. En el primer trimestre del año pasado, el índice del tipo de cambio real multilateral osciló entre 79 y 80 puntos, mientras que este año en enero estuvo en 95 y ahora descendió hasta 84. En ese momento, la sensación del mercado era que había un retraso del valor del dólar, con una salida devaluatoria.
Fue así que el Gobierno, que venía negociando desde 2024, anunció una nueva etapa del programa, con la puesta en marcha de las bandas cambiarias, con una corrección mensual del 1% en el piso y el techo. Junto con ello, se abrió el cepo para los particulares.
El Banco Central se consolida como el principal comprador de dólares, según destaca el ministro de Economía, Luis Caputo, quien planteó recientemente que, de no intervenir la autoridad monetaria, el valor de la divisa se desplomaría a $1.100.
Pero uno de los problemas que revela ese escenario es que está desapareciendo la demanda de la industria, que al entrar en caída deja de importar bienes de capital e insumos. Según indicó Martín Polo, economista de Cohen Aliados Financieros, al medir en cantidades, en el primer bimestre, las compras de bienes de capital cayeron 19% y las de bienes intermedios casi 12%.
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