22 de abril 2004 - 00:00

Absurdo: piquetes impiden peajes para lograr apoyos

Los piqueteros duros volvieron ayer a aplicar el método del anticorte. En vez de interrumpir las calles, algo que enfurece a los automovilistas, decidieron protestar copando cabinas de peaje y levantando las barreras para que los vehículos transiten sin pagar.

Fueron tres los puntos de ensayo de esa práctica: las autopistas Riccheri, Panamericana y Buenos Aires-La Plata. En puestos de peaje de esas vías, grupos de militantes de los clanes duros «liberaron» ayer el tránsito durante varias horas.

Forma parte de lo que denominan «política de acercamiento» con «la gente», práctica acordada el fin de semana pasado durante la Asamblea Nacional de Trabajadores (ANT) que reunió en Parque Patricios a delegados de las más de 20 tribus piqueteras que encarnan el eje anti-Kirchner.

El repudio que los cortes de rutas y calles generan en el público -a pesar de que, a veces, pueden compartir los motivos de la protesta- forzó a los caciques piqueteros a retocar su manual de queja.

Y acordaron mutar su mecanismo de reclamo: no más cortes ni piquetes que interrumpen y estorban el tránsito; ahora -al menos hasta nuevo aviso-, aplicarán el anticorte que «acelera la circulación» al levantar las barreras de los peaje en las autopistas.

«Se busca establecer una conexión con el público y dar un golpe a las empresas de peaje que se benefician con el impuesto al libre tránsito»,
argumentó Néstor Pitrola, líder del Polo Obrero, grupo que coordinó sus acciones con el MIJD de Raúl Castells y Teresa Vive de Gustavo Giménez, entre otras agrupaciones.

• Ventaja

Ayer estrenaron ese mecanismo que, además, ofrece una ventaja adicional: exige menos despliegue de tropas. Con poco más de 1.000 piqueteros, levantaron por un puñado de horas las barreras en las cabinas de Hudson (Buenos Aires-La Plata), el Mercado Central (Riccheri) y el cruce de Panamericana con Ruta 195.

Es el primer ítem en el plan piquetero contra
Néstor Kirchner, que en la etapa inicial se coronará con una marcha federal que arrancará el 8 de junio en cinco provincias y terminará frente a la Casa Rosada el 12 de junio.

Previsto en ese calendario está también un acto en Plaza de Mayo, para el Día Internacional del Trabajo, movida que amenaza con generar conflictos: piqueteros pro
Kirchner planean para ese mismo día su propio acto, en el mismo lugar, pero para vitorear al patagónico.

El plan apunta contra la Nación, pero ayer miró hacia La Plata, por los 23.000 planes sociales -13 de los cuales pertenecen a grupos piqueteros-que, financiados por la provincia,
Felipe Solá ordenó dar de baja en las últimas semanas al detectar que se habían otorgado en forma irregular.

Ese tema sigue irresoluto. El ministro de Desarrollo Humano bonaerense,
Juan Pablo Cafiero, dispuso un reempadronamiento que no calmó a los piqueteros duros que advierten que hay «miles de desocupados» que hace «dos meses» no cobran el subsidio de desempleo.

Hay, contra Solá, un frente compacto: además de los sectores duros -Bloque Piquetero, MIJD, MTR y CTD Aníbal Verón-, en ese caso, también acciona contra el bonaerense, la CCC de
Juan Carlos Alderete.

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