Familiares, amigos y vecinos de Giuliana y Miguel marcharon en reclamo de justicia.
Tras varias horas de deliberaciones, los concejales de la municipalidad bonaerense de Baradero resolvieron no suspender al intendente Aldo Carrossi y continuar mañana al mediodía con el tratamiento de los puntos a tratar en relación a los hechos de violencia que se suscitaron a raíz de la muerte a dos adolescentes.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Los ediles decidieron además crear una comisión la cual considerará la investigación sobre la responsabilidad del intendente en el hecho puntual de la muerte de los dos jóvenes y si hay responsabilidad por parte de la cadena de mando.
Además, deberá tratar cuál fue la negligencia o no para proteger tanto al Palacio Municipal, a las personas y los bienes públicos y privados del pueblo.
También investigará las políticas que llevaron al desborde social por este hecho y si hay posible convivencia entre el departamento ejecutivo y la policía.
En tanto, el fiscal de Baradero que investiga las muertes de Miguel Portugal y Giuliana Giménez imputó en la causa al inspector de tránsito que manejaba la camioneta municipal y ordenó enviar sus muestras de sangre y orina a La Plata para establecer si en el momento del hecho estaba alcoholizado.
Fuentes judiciales informaron que durante esta jornada declararon ante el fiscal de la causa, Marcelo Manso, entre 15 y 20 testigos que, en su mayoría, se inclinaron más por la versión de un accidente de tránsito que, en principio, por la de una persecución.
Mientras tanto, los restos de Miguel y Giuliana fueron inhumados en Baradero, donde se realizó una nueva y masiva marcha en reclamo de Justicia, luego de la renuncia del funcionario a cargo del área de infracciones de tránsito.
Por su parte, el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, dijo sobre la pueblada de ayer que vio "con claridad, como siempre, las miserias de agitadores políticos que se expresan aprovechando el dolor y la buena fe e indignación de la gente".
"No voy a parar hasta que se sepa qué pasó. Les juro que no voy a parar", dijo un apesadumbrado Hugo Portugal, padre de Miguel, tras la inhumación de los restos de los chicos en el cementerio de Baradero, donde se decretó duelo por 72 horas.
"Se me fue el gordo, el amor de mi vida", exclamó llorando Margarita, la madre el chico, al terminar el velatorio en la Escuela Técnica 1 "Batalla de la Vuelta de Obligado", situada en Bulnes 840, de Baradero, a la que asistían Giuliana (16) y Miguel (17).
Tras el entierro, más de mil personas, entre ellas los padres de Giuliana y Miguel, participaron de una marcha de silencio en reclamo del esclarecimiento del hecho.
Maximiliano dijo haber sido testigo del episodio y aseguró que "hubo un impacto" y que "no fue accidental".
Sin embargo, una fuente judicial aseguró que la principal versión aportada por la mayoría de los testimonios al fiscal Manso se inclinaron más por la posibilidad del accidente común que la de una persecución.
En ese mismo sentido se expresó el intendente, Aldo Carossi, quien consideró que la muerte de los chicos fue producto de un accidente de tránsito y no de una persecución.
En tanto, el fiscal Manso ordenó que hoy sean remitidos a los peritos de la Procuración de la Corte bonaerense, en La Plata, las muestras de sangre y orina del inspector Jorge Minucci para determinar si tenía en su cuerpo rastros de alcohol u otras sustancias al momento del hecho.
El fiscal Manso imputó, por ahora, sólo a Minucci de doble homicidio culposo ya que, por un lado, aún no acreditó que haya ocurrido otro delito en el que tuviera participación la otra inspectora, Luciana Romero, que iba en la camioneta.
De todos modos, el instructor judicial aún no citó a indagatoria al inspector ya que primero quiere recolectar más pruebas, como resultados de peritajes accidentológicos y testimoniales.
Todo se inició el domingo a la madrugada en el cruce de las calles Gallo y Anchorena, del centro de Baradero, en el norte de la provincia de Buenos Aires, donde Portugal y Giménez, que eran novios, se trasladaban a bordo de la moto del primero.
Al llegar a esa esquina, el rodado de los chicos colisionó con una camioneta Ford F100 de la Dirección de Tránsito municipal.
Ante esa situación, la moto golpeó contra el cordón, los dos ocupantes salieron despedidos e impactaron contra el suelo, lo que le provocó la muerte casi en el acto a Giménez.
En tanto, el adolescente resultó gravemente herido y fue trasladado al Hospital de Baradero, donde falleció poco después.
Tras conocerse las muertes, familiares, amigos y vecinos de las víctimas fueron hasta el Palacio Municipal y comenzaron a protestar, ya que culpaban a los inspectores de tránsito.
Es que, según algunos testigos, los inspectores perseguían a la moto y la encerraron para detenerla y labrar una infracción a los tripulantes porque aparentemente no llevaban cascos.
En esas circunstancias, sumadas a versiones de que los inspectores habrían modificado la escena, los manifestantes realizaron una quema de neumáticos en la calle y luego arrojaron piedras a las dependencias municipales, que también fueron incendiadas.
Los más enfurecidos apedrearon también las oficinas de la radio El Tiempo, linderas con el Palacio Municipal, y después se dirigieron hasta la casa del director de Tránsito, situada a pocas cuadras, y quisieron prenderla fuego.
A raíz de los incidentes, el domingo se enviaron refuerzos policiales de otras ciudades vecinas, mientras que hoy los edificios públicos permanecían vallados y fuertemente custodiados.
Si bien ayer el jefe de la Departamental de San Nicolás, comisario mayor Hugo Prado, aseguró que habían sido relevados los jefes de la Policía Comunal y de la comisaría local, el ministerio de Seguridad bonaerense confirmó que ambos continuaban en sus cargos y no habían sido sancionados.
Dejá tu comentario