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"Buenos Aires necesita llorar, no ha llorado lo suficiente. Buenos Aires trabaja, busca, hace negocios, se preocupa por el turismo, pero no ha llorado lo suficiente esta bofeteda", afirmó Bergoglio al referirse a la tragedia de Cromañón.
La misa en memoria de las víctimas de la tragedia se celebró en la Catedral Metropolitana y se inició con el encendido de 194 velas, que fueron llevadas por los familiares más cercanos de las víctimas hacia un altar donde se hallaba el niño Jesús.
Cada una de las personas llevaba una pancarta que tenía la foto del familiar fallecido y la palabra "Justicia".
El cardenal primado de Argentina aseguró durante la homilía que la ciudad necesita "ser purificada por el llanto de esta tragedia y de tantas otras".
"Hace un año, la ciudad sufrió la bofetada de una tragedia. Hace un año, ese camino de esperanza fue segado. Esos hijos no están más. Esta ciudad hace un año viene tratando de hacerse cargo de una tragedia", señaló.
En ese sentido, Bergoglio agregó que: "Esta ciudad vio segada la vida de 194 hijos jóvenes que eran promesas, que eran futuro. Se nos segó la esperanza de esos chicos que no van a ser sustituidos por nadie".
"Pidamos que reconozcan a los hijos porque son los hijos de la herencia y hoy al no estar nos dan una muy dura advertencia y nos piden que no se les endurezca el corazón.
Que purifique con el llanto a esta ciudad tan casquibana y superficial", indicó durante la misa.
Luego Bergoglio calificó de "distraida y egoísta" a la ciudad de Buenos Aires y le pidió enfervorizadamente: "llorá, ciudad distraida, egoista, adversa. Llorá! Te hace falta ser purificada por las lágrimas´".
"Le damos este mensaje a los hermanos de Buenos Aires: Lloremos juntos. Nos hace falta llanto en Buenos Aires, lloremos hoy aquí y afuera, y pidamos al Señor que toque el corazón de cada uno de nuestros hermanos".
En su homilía, el cardenal reiteró el concepto de "herencia" y lamentó que en Buenos Aires "no nos hacemos cargo de las múltiples tragedias".
"No dejemos de luchar por ellos, por la herencia que les costó la vida y porque esta ciudad no se haga tanto la distraida. Que así sea", concluyó Bergoglio.
La misa se llevó a cabo en la Catedral Metropolitana con una masiva presencia de familiares y amigos de las víctimas, así como también sobrevivientes de la tragedia.
En muchos casos, los presentes no pudieron contener las lágrimas durante la homilía celebrada por Bergoglio, la cual se realizó bajo un profundo y respetuoso silencio.
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