Un comerciante fue asesinado de dos tiros y una puñalada por dos delincuentes con los que forcejeó delante de su esposa cuando ingresaron aparentemente a robar a su casa de la localidad bonaerense de Temperley, informaron fuentes policiales.
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Si bien la principal sospecha es que los delincuentes ingresaron a la casa con fines de robo, los pesquisas no descartan otra motivación, ya que lo único que se llevaron fue una pistola calibre .40 que poseía la víctima y no le robaron ni los autos que quedaron estacionados en el garage, ni dinero, ni los celulares.
Según las fuentes, todo comenzó cerca de las 21 de anoche cuando Hernán Pécora (37), un comerciante dueño de tres negocios en la zona sur del conurbano, llegaba a su casa de la calle Pasaje Pérez 121, de la localidad bonaerense de Temperley, a bordo de su Volskwagen Bora color gris.
El hombre es propietario de tres comercios de venta de bijouterie en Monte Grande, Lanús Oeste y Adrogué, y regresaba a cenar con su esposa tras cerrar los negocios.
De acuerdo a lo que lograron reconstruir los investigadores, Pécora guardó su vehículo en el garage y cerró la puerta, pero en ese momento, dos jóvenes armados saltaron la reja exterior de la casa y amenazaron al comerciante.
Luego, lo obligaron a ingresar a la casa, donde se hallaba su esposa de 34 años, a quien también amenazaron.
Aparentemente en un descuido, Pécora comenzó a forcejear con los delincuentes, y la esposa del hombre también se sumó a la pelea.
"Creemos que el forcejeo fue muy fuerte, porque la casa quedó muy desordenada, con muchos objetos tirados por el piso", dijo un jefe policial que participa de la pesquisa.
Pero todo culminó abruptamente cuando los ladrones le dispararon dos tiros a Pécora y le aplicaron un puntazo a la altura de la tetilla izquierda, lo que le provocó la muerte en forma casi instantánea.
"Recibió un tiro en el omóplato y en la cadera y tenía una herida cortante muy profunda arriba de las costillas del lado izquierdo. Murió adentro de la casa antes de que pudiera ser atendido por los médicos", explicó la fuente consultada.
Al ver lo que había ocurrido, los delincuentes huyeron del lugar corriendo y le robaron al comerciante asesinado una pistola calibre .40 de su propiedad.
El titular de la Jefatura Departamental Lomas de Zamora, Juan Abramo, aclaró que los delincuentes eran dos jóvenes, aparentemente mayores de edad, pero no descartó la posibilidad que haya actuado un tercer cómplice que los esperó en las proximidades de la casa.
Según determinaron los investigadores, Pécora era aficionado a las armas y practicaba tiro, y además era portador de otras armas que guardaba en su casa.
Lo llamativo para los pesquisas es que los delincuentes no se llevaron ni el Volskwagen Bora, ni un Honda Fit que también estaba en el garage, ni celulares, ni dinero, lo que les hace suponer que pudo haber existido otra motivación.
En tanto, la esposa de Pécora sufrió algunos golpes en el rostro como consecuencia del forcejeo con los delincuentes, aunque no fue necesario trasladarla a un centro asistencial.
Peritos de la policía científica trabajaron en la escena del crimen en busca de rastros y huellas de los delincuentes, mientras que expertos en balística levantaron las dos vainas servidas de las balas que provocaron la muerte de Pécora.
El hecho es investigado por personal de la comisaría de Temperley, quienes trabajan bajo las órdenes de un fiscal de instrucción de Lomas de Zamora.
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