Pero quienes eligieron la zona de Cabalango y Cosquín, vieron interrumpido el descanso dominguero cuando una corta pero violenta tormenta se abatió sobre la zona.
Cabalango es un pequeño poblado ubicado al oeste de Carlos Paz con un río sobre el que se han conformado diversos balnearios, que ayer estaban a pleno.
Las piedras, de casi siete centímetros de díametro, provocaron diversas lesiones en la gente que estaba sólo cubierta con la malla.
Quienes buscaron refugio debajo de algún árbol, solo estuvieron a resguardo algunos minutos porque por las piedras enseguida cayeron hojas y ramas.
En tanto, las decenas de automóviles que recibieron la pedrea, quedaron con sus carrocerías abolladas y los vidrios rotos y algunos de sus ocupantes sufrieron heridas.
El secretario de la comuna de Cabalango, Miguel Polanco, dijo hoy a la prensa que el fenómeno "fue grave, de repente se armó una tormenta con mucha pedrea, la que todavía está acumulada".
"La granizada sorprendió a muchisima gente, que había venido a pasar el día", agregó.
El funcionario afirmó además que "esta mañana cuadrillas municipales procuraban restablecer la normalidad, retirando hojas y ramas caídas".
En los hospitales Fernando Sayago de Carlos Paz y el Domingo Funes de Villa Caeiro se atendió a medio centenar de afectados por la pedrea, particularmente por magullones y algunos casos por heridas en la cabeza.
Finalmente ninguno de los afectados tuvo que ser internado.
En Cosquín hubo menos inconvenientes aunque los paseantes tuvieron que abandonar rápidamente los balnearios, por lo que fueron los autos los que sufrieron las mayores consecuencias.
En esa localidad los techos de algunas casas quedaron destruidos.
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